Domingo 24 de Mayo
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Eco Huarpe > Reconocimiento internacional

Andrea Izquierdo ganó el Frontiers Planet Prize 2026 por un estudio sobre el litio

Andrea Izquierdo recibió el Frontiers Planet Prize 2026 por una investigación que analiza los impactos sociales y ambientales del litio en la Puna.

Hace 5 horas
Para la científica, avanzar hacia una transición energética justa requiere respetar las distintas posiciones que existen en los territorios.

La bióloga e investigadora del Conicet Andrea Izquierdo fue distinguida con el Frontiers Planet Prize 2026 por una investigación que analiza los impactos sociales y ambientales de la minería de litio en comunidades de la Puna argentina. El reconocimiento internacional destaca un trabajo desarrollado junto a otras cuatro científicas que propone incorporar el conocimiento local en las políticas públicas vinculadas a la transición energética.

Investigadora del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (UNC-Conicet), Izquierdo lleva más de 15 años recorriendo los humedales altoandinos de la Puna, desde Jujuy hasta San Juan, para estudiar biodiversidad, recursos hídricos y procesos ecosistémicos. Sin embargo, el crecimiento acelerado de la actividad minera la llevó a ampliar el foco de análisis hacia las transformaciones que experimentan las comunidades que habitan esos territorios.

La investigación premiada se centró en comunidades de Jujuy, Salta y Catamarca, donde se relevaron percepciones sobre los efectos de la extracción de litio. El estudio concluye que los habitantes identifican impactos ambientales, sociales y económicos que coinciden con los señalados por la literatura científica, aunque aportan una mirada más detallada sobre cómo esos cambios repercuten en la vida cotidiana, la organización familiar y el uso de los recursos naturales.

El trabajo también pone en debate uno de los principales desafíos de la transición energética global: cómo avanzar hacia tecnologías bajas en carbono sin generar nuevas desigualdades ambientales y sociales en los territorios donde se extraen los minerales estratégicos que hacen posible ese proceso.

Del estudio ecológico a la dimensión social

Según explicó Izquierdo en una entrevista con Bioguía, el interés por investigar los efectos sociales de la minería surgió de manera natural a partir de años de trabajo de campo en la región.

“Hace unos 15 años la actividad litífera todavía no tenía la intensidad que tiene hoy. Nosotros vimos todo el proceso de crecimiento y de presión creciente sobre esos territorios”, señaló.

La investigadora relató que el contacto permanente con las comunidades permitió identificar preocupaciones que excedían los aspectos estrictamente ecológicos y que estaban vinculadas con cambios en las formas de vida, el acceso al agua y las dinámicas sociales.

Impactos que van más allá de lo económico

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que los beneficios económicos asociados a la minería suelen estar acompañados por profundas transformaciones sociales.

Las comunidades reconocen la generación de empleo y nuevas oportunidades de servicios vinculados a la actividad. Sin embargo, también describen modificaciones en las rutinas familiares, en los sistemas tradicionales de organización y en el uso de recursos como el agua.

Izquierdo destacó además una problemática que la sorprendió especialmente: el impacto sobre la salud mental.

“Muchas personas empezaron a hablar de estrés, ansiedad y depresión asociadas a situaciones que antes no formaban parte de sus vidas”, explicó.

La investigadora señaló que estos fenómenos, más frecuentes en contextos urbanos, comienzan a manifestarse en comunidades rurales que atraviesan rápidos procesos de transformación económica y cultural.

Agua, humedales y cambio climático

Respecto de los efectos ambientales, el estudio recoge preocupaciones relacionadas con la calidad del aire, la dispersión de sales y la afectación de humedales altoandinos.

Si bien el equipo no realizó mediciones específicas para determinar cuánto del impacto hídrico corresponde exclusivamente a la minería y cuánto al cambio climático, las comunidades reportan alteraciones en ecosistemas considerados fundamentales para la conservación de la biodiversidad y el abastecimiento de agua.

Izquierdo mencionó como ejemplo el caso de Vega Trapiche, en Catamarca, donde una intervención asociada a infraestructura minera produjo una fuerte degradación ambiental.

El reclamo por una participación real

Otro de los aspectos centrales de la investigación es la necesidad de fortalecer los mecanismos de consulta a los pueblos originarios.

Aunque la legislación argentina contempla la consulta previa, libre e informada, las comunidades entrevistadas consideran que muchas veces los procesos de participación son insuficientes o poco transparentes.

Para la científica, avanzar hacia una transición energética justa requiere respetar las distintas posiciones que existen en los territorios. Algunas comunidades aceptan la minería, otras la rechazan y muchas plantean la necesidad de modificar las condiciones bajo las cuales se desarrolla la actividad.

“Eso obligaría a pensar otros ritmos, otras escalas y otras formas de producción que respeten los ciclos naturales y las necesidades socioculturales de quienes viven allí”, sostuvo.

Un premio que pone el foco en una paradoja global

Izquierdo considera que el interés internacional generado por la investigación radica en una paradoja cada vez más visible: mientras el litio es clave para reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero, su extracción puede generar impactos significativos en territorios indígenas y rurales.

“Quienes menos contribuyeron al cambio climático terminan soportando gran parte de los costos de la transición”, reflexionó.

El estudio, desarrollado íntegramente por un equipo de cinco investigadoras, busca demostrar que la participación comunitaria no solo es una cuestión de derechos, sino también una herramienta para mejorar la calidad de las decisiones públicas.

Para Izquierdo, la principal enseñanza del trabajo es clara: el conocimiento de quienes habitan los territorios debe ocupar un lugar central en la construcción de políticas ambientales. “Escuchar a las comunidades no es un adorno. Es una condición necesaria para abordar problemas complejos y construir soluciones más justas y sostenibles”, concluyó.

Sobre el Frontiers Planet Prize y su impacto internacional

El Frontiers Planet Prize se ha consolidado como la principal competencia científica dedicada a la salud planetaria. En su quinta edición, eligió a 25 proyectos de seis continentes, todos publicados en revistas de alto impacto como Science, Nature y The Lancet Planetary Health. Uno de los seleccionados fue el trabajo de la científica argentina.

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