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Álbum del Mundial: beneficios emocionales y cognitivos en niños
La licenciada Mariela Serra explicó cómo ésta actividad fortalece la atención, la paciencia, la memoria y las habilidades sociales.
Por Brenda Uñate Hace 5 horas
Cada vez que llega un Mundial, millones de chicos vuelven a entusiasmarse con una tradición que atraviesa generaciones: completar el álbum de figuritas. Sin embargo, detrás de la emoción de abrir un paquete, encontrar una figurita difícil o intercambiar repetidas con amigos, existe mucho más que un simple entretenimiento.
Durante una entrevista en Salud & Bienestar, programa que se emite por HUARPE TV en la señal 19.2 de la TDA, Kick y YouTube, la licenciada Mariela Serra Mestre, psicóloga infantil, explicó que esta actividad puede convertirse en una poderosa herramienta para estimular habilidades cognitivas, emocionales y sociales en la infancia.
“Parece un detalle y algo bastante lúdico, pero sabemos que lo lúdico estimula. Esta es una excelente herramienta de estimulación”, afirmó la profesional.
Según explicó, completar un álbum pone en funcionamiento múltiples capacidades del cerebro. Desde la atención hasta la memoria, pasando por la planificación y la resolución de problemas, cada paso del proceso representa una oportunidad de aprendizaje.
Atención, memoria y resolución de problemas
Uno de los principales beneficios se relaciona con las funciones cognitivas. Al revisar las figuritas obtenidas y compararlas con los espacios vacíos del álbum, los chicos ejercitan la memoria y la capacidad de concentración.
“Tenemos el ejercicio de la atención sostenida y también una atención selectiva porque el chico corre distractores y hace foco en la actividad”, explicó Serra Mestre.
La especialista señaló que también se fortalece la memoria visual y espacial. Muchos niños recuerdan rápidamente dónde se encuentra cada selección o jugador dentro del álbum, identificando páginas y ubicaciones específicas.
A esto se suma la resolución de problemas. Cuando aparece una figurita repetida, el niño debe pensar estrategias para conseguir la que necesita. Intercambiar, negociar o decidir entre distintas opciones son ejercicios que favorecen el pensamiento crítico.
“Un chico me contaba que cambió una figurita muy importante por dos que necesitaba para completar una imagen. Ahí aparece claramente la estrategia”, relató.
Además, la actividad estimula habilidades motrices finas. Abrir los sobres, despegar cuidadosamente las figuritas y colocarlas en el lugar correcto requiere coordinación y precisión en los movimientos de los dedos, fundamentales para tareas posteriores como la escritura.
Una oportunidad para aprender paciencia y tolerar la frustración
Más allá de los beneficios cognitivos, la psicóloga destacó el valor emocional que tiene esta experiencia. Abrir un paquete y descubrir que las figuritas son repetidas puede generar enojo o decepción, situaciones que permiten trabajar la tolerancia a la frustración.
“Si no vino la figurita que esperaba, los papás no tienen que correr a comprar diez paquetitos más. Ahí aparece la posibilidad de trabajar la capacidad de espera”, señaló.
La especialista remarcó que los adultos cumplen un rol fundamental acompañando estas emociones y ayudando a los chicos a comprender que no siempre es posible obtener lo que desean de inmediato.
También destacó que esta actividad puede utilizarse para enseñar administración de recursos, toma de decisiones y establecimiento de prioridades. Frente a un presupuesto limitado, los niños aprenden que no es posible acceder a todo al mismo tiempo.
“Tenemos que elegir. No podemos completar el álbum, ir al cine y comprar todo lo que queremos. Eso también enseña que no se puede tener todo al mismo tiempo”, explicó.
Otro aspecto positivo es el desarrollo de habilidades sociales. Los encuentros para intercambiar figuritas promueven la comunicación, la negociación y la cooperación entre pares.
“Los papás deben acompañar, pero no negociar por los chicos. Son ellos quienes tienen que aprender a intercambiar y resolver esas situaciones”, indicó.
Para finalizar, Serra Mestre invitó a las familias a aprovechar esta experiencia como un momento de encuentro y aprendizaje compartido. “Que sea un bonito tiempo en familia y no solamente pensar que se está gastando dinero. Es una actividad que estimula y tiene muchos beneficios para el desarrollo del chico”, concluyó.
Detrás de cada figurita pegada hay mucho más que una colección: hay aprendizajes, emociones, desafíos y oportunidades que pueden acompañar el crecimiento de los niños dentro y fuera del Mundial.