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Bronquiolitis: cómo prevenirla y reconocer señales
La doctora Claudia Duano explicó cómo detectar síntomas y reducir riesgos en bebés durante los meses de frío.
Por Brenda Uñate 16 de junio de 2026
La llegada del frío trae consigo un aumento de las enfermedades respiratorias en los más pequeños. Entre ellas, la bronquiolitis es una de las más frecuentes y preocupa especialmente a las familias con bebés menores de dos años. Sobre este tema dialogó en Salud & Bienestar la doctora Claudia Duano, médica de familia, quien explicó cómo identificar los síntomas y qué medidas ayudan a prevenir complicaciones.
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“Cuando pensamos en una bronquiolitis ya estamos hablando de infecciones de la vía aérea inferior, donde ya está comprometida la función del pulmón”, explicó la especialista. A diferencia de un resfrío común, esta enfermedad afecta los bronquiolos, pequeñas estructuras pulmonares donde se produce el intercambio de oxígeno.
La bronquiolitis suele ser causada por virus y afecta principalmente a bebés y niños menores de dos años. Los más pequeños, especialmente aquellos menores de seis meses, son los más vulnerables debido a que su sistema inmunológico aún se encuentra en desarrollo.
Cuáles son las señales de alerta
Uno de los desafíos para las familias es diferenciar un resfrío habitual de una bronquiolitis. Según la médica, el cuadro suele comenzar con mocos, fiebre y congestión, pero luego aparecen síntomas más intensos.
“Son chicos que empiezan con mucha tos, con una tos que hay veces que la sentimos como espasmódica”, detalló Duano. También advirtió que los bebés pueden presentar dificultad para respirar, hundimiento de las costillas al inspirar, rechazo al alimento y problemas para dormir.
La especialista recomendó observar atentamente la respiración del niño. “Probablemente se den cuenta los papás que algo está pasando, que no es un resfrío común y corriente”, señaló.
Aunque la mayoría de los casos se tratan de manera ambulatoria, algunos pacientes pueden requerir internación si la oxigenación se encuentra comprometida. Generalmente, con aerosoles, medicación de sostén y control médico, el cuadro mejora entre los cuatro y seis días.
Prevención: el cuidado empieza antes del contagio
La prevención sigue siendo la herramienta más importante. La doctora recordó que existe una vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio destinada a embarazadas entre las semanas 32 y 36 de gestación. “No es una vacuna para la mamá, es una vacuna para el bebé”, remarcó.
Además, insistió en medidas simples pero efectivas: lavado frecuente de manos, ventilación de ambientes y evitar el contacto de los bebés con personas enfermas.
“Si estoy resfriado o estoy enfermo, no voy a la reunión o voy con barbijo”, recomendó la médica. También desaconsejó besar a los bebés en las manos, ya que luego suelen llevarlas a la boca y aumentar el riesgo de contagio.
Para cerrar, Duano dejó un mensaje dirigido a las familias: “Hay que ser un poquito exagerado si se quiere con estos cuidados”. En tiempos de circulación viral, la prevención y la consulta temprana pueden marcar la diferencia para proteger la salud de los más pequeños.