Domingo 31 de Mayo
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Cultura > A por la cuarta

Cábalas, hijos y la Copa en las manos: así vivieron los sanjuaninos la Caravana del Mundial

La réplica de la Copa del Mundo llegó al Parque de Mayo y los sanjuaninos no dudaron: se formaron, la levantaron y sintieron, por un momento, lo que sintió Messi en Qatar.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
Los sanjuaninos se sacaron la foto que soñaban con la Copa del Mundial. FOTO: DIARIO HUARPE

La gente la veía de lejos y apuraba el paso. Algunos llegaron directo, sin pasar por el chocolate ni por los penales. Querían eso: levantarla. Tocarla. Comprobar que pesa de verdad, que no es un plástico liviano sino algo que se siente en los brazos y obliga a sostenerla con las dos manos, igual que Messi aquella noche en Lusail.

Nicolás Lupari, creador de la iniciativa "La Copa en tus manos", lo resumió en pocas palabras: la idea es que la gente venga y viva la experiencia de levantarla, de sentir el peso real y el tamaño real, lo que sintieron los campeones del mundo en Qatar. Y que los chicos, sobre todo, se lleven algo de ese momento histórico grabado en el cuerpo antes de que arranque el 2026.

Los chicos, en efecto, fueron los que más lo demostraron. Cada vez que uno levantaba la Copa, el alrededor reaccionaba. Padres que sacaban el teléfono antes de que el nene terminara de acomodar los brazos. Madres que pedían "mirá para acá" mientras el hijo miraba el trofeo, no la cámara, porque la cámara puede esperar pero la Copa no.

"Es increíble tenerla. Juego al fútbol desde chiquito y a mis hijos les incluyo esto que es la gloria eterna." — Julio, hincha, junto a su hijo Liam

Julio llegó con Liam y no ocultó nada. La emoción le salió sola, como le sale a cualquiera que creció pateando una pelota y nunca imaginó que iba a tener esto en las manos. Y enseguida, como pasa siempre que hay un Mundial cerca, apareció el tema de las cábalas.

"La misma cábala, no la vamos a perder. Es mi abuela y mi familia, con eso es la misma cábala para salir campeón." — Julio

No importa cuál sea el ritual. Lo que importa es que existe, que se respeta y que nadie en la familia osa romperlo. Esa es la Argentina mundialista en estado puro: la abuela, la familia reunida y una cábala que se viene repitiendo desde quién sabe cuándo.

Lupari, mientras acomodaba la Copa para la siguiente foto, también habló de la expectativa por lo que viene. La Selección había viajado la noche anterior a Estados Unidos y San Juan ya estaba en modo Mundial. "Expectante a que salga todo bien", dijo, y agregó lo que todos piensan pero pocos dicen con tanta tranquilidad:

"Un orgullo poder compartir esto con toda la comunidad de San Juan, con los niños principalmente, porque es por ellos que tengan esta posibilidad de poder levantar la copa." — Nicolás Lupari, "La Copa en tus manos"

La fila no bajó en toda la tarde. Hubo quien volvió a formarse para una segunda foto. Hubo quien llegó tarde y preguntó si todavía podía. Hubo quien la levantó, la miró y no dijo nada, que a veces es la reacción más honesta de todas.

La Copa se fue con Lupari al final de la jornada, pero la tarde de otoño en el Parque de Mayo quedó marcada por ese objeto que pesa seis kilos y vale mucho más que eso.

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