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Cataratas: cómo recuperar la claridad visual y prevenir su avance
El doctor Mario Osvaldo Roux explico que la pérdida progresiva de transparencia del cristalino afecta sobre todo a mayores de 55 años. Cómo detectarla y cuándo operar.
Por Brenda Uñate Hace 9 horas
La catarata es una de las principales causas de disminución de la visión en adultos mayores, pero también una de las enfermedades oculares con mejor pronóstico cuando se diagnostica y trata a tiempo. La pérdida progresiva de transparencia del cristalino puede afectar la calidad de vida al dificultar actividades cotidianas como conducir, leer o reconocer rostros. En Salud & Bienestar, programa que se emite por HUARPE TV (19.2 de TDA), Kick y YouTube, el doctor Mario Osvaldo Roux, oftalmólogo, explicó cómo reconocer los primeros síntomas, quiénes tienen mayor riesgo y por qué hoy la cirugía permite recuperar la visión con una rápida recuperación.
"Cuando el cristalino se empieza a poner opaco o pierde su transparencia, es catarata", resumió el especialista al describir el origen de esta patología.
El cristalino es una lente natural ubicada detrás del iris que, en condiciones normales, es completamente transparente y permite enfocar correctamente las imágenes.
Aunque la forma más frecuente es la catarata asociada al envejecimiento, también existen cataratas congénitas, traumáticas, relacionadas con la diabetes y provocadas por el uso prolongado de corticoides.
Los primeros síntomas y quiénes tienen más riesgo
Según explicó Roux, la catarata senil suele aparecer a partir de los 55 años y generalmente afecta ambos ojos, aunque no siempre con la misma intensidad. Entre las primeras señales aparecen la visión borrosa, la sensación de mirar a través de un vidrio empañado y una mayor molestia frente a las luces durante la noche.
"Los primeros síntomas son visión turbia o borrosa. En las noches las luces les molestan más y ven más turbios", señaló.
Las personas con diabetes constituyen uno de los grupos con mayor riesgo debido a las alteraciones metabólicas que afectan directamente al cristalino. También deben realizar controles frecuentes quienes hayan sufrido traumatismos oculares o utilizan corticoides durante períodos prolongados.
El diagnóstico se confirma mediante un examen con lámpara de hendidura, que permite observar el estado del cristalino. Además, antes de indicar la cirugía se realizan estudios de la córnea y de la retina para conocer el estado general del ojo y planificar el tratamiento más adecuado.
Una cirugía segura y con rápida recuperación
El oftalmólogo destacó que uno de los principales cambios de los últimos años fue el avance tecnológico de la cirugía de cataratas. Actualmente el procedimiento dura entre 15 y 20 minutos, se realiza con anestesia en gotas y mediante una incisión de apenas dos milímetros que no requiere puntos.
Durante la intervención se extrae el cristalino opaco utilizando ultrasonido y se reemplaza por un lente intraocular artificial. Existen lentes monofocales y multifocales, cuya elección depende de las características visuales y las necesidades de cada paciente.
"La cirugía temprana favorece la recuperación", afirmó Roux.
Explicó que cuanto menos avanzada esté la catarata, menor cantidad de ultrasonido será necesaria durante la operación y más rápida será la rehabilitación visual.
El especialista también desmintió uno de los mitos más frecuentes.
"No existe ninguna gota que retrase la catarata", aseguró.
Por eso, insistió en que la mejor estrategia es el control periódico con el oftalmólogo y el tratamiento oportuno cuando la enfermedad comienza a afectar la visión.
Como medida preventiva, recomendó realizar consultas anuales a partir de los 50 años, especialmente en personas con diabetes, antecedentes familiares de cataratas o tratamientos prolongados con corticoides. Detectar la enfermedad en etapas iniciales permite planificar la cirugía en el momento adecuado y recuperar la claridad visual antes de que la catarata alcance un grado avanzado y complique la recuperación.