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Crisis en la indumentaria por ventas en baja y depósitos llenos
La industria de la indumentaria volvió a mostrar señales de crisis durante marzo y abril. Las ventas cayeron 7% interanual, aumentó la mercadería acumulada y crecen las dificultades financieras y laborales.
POR REDACCIÓN
La industria de la indumentaria atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Según un relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas de ropa registraron una caída interanual del 7% durante el segundo bimestre de 2026, profundizando una tendencia negativa que ya lleva más de dos años.
El informe correspondiente a marzo y abril reflejó que el sector acumuló resultados negativos en 13 de los últimos 14 bimestres relevados, con seis períodos consecutivos de retroceso. Además, el 59% de las empresas encuestadas aseguró haber sufrido una baja en sus ventas, mientras que apenas el 35% logró registrar algún crecimiento.
La principal preocupación de las compañías sigue siendo la falta de consumo. De acuerdo con la encuesta, el 81% de las firmas identificó la caída de la demanda interna como el problema más grave que enfrenta actualmente, muy por encima de otros factores como los costos operativos o las dificultades de financiamiento.
La debilidad del mercado también impacta sobre la rentabilidad. Con costos que continúan aumentando, muchas empresas aseguran que no logran trasladar esos incrementos a los precios finales. El relevamiento reveló que nueve de cada diez firmas no pudieron aplicar siquiera la mitad de las subas salariales en los valores de venta, mientras que la mitad reconoció no haber trasladado ningún aumento.
Como consecuencia directa de la caída de las ventas, los depósitos comenzaron a llenarse de mercadería sin salida comercial. El porcentaje de empresas que declaró tener stock excesivo pasó del 24% al 52% en apenas un año, una de las cifras que más preocupa dentro del sector.
La acumulación de prendas sin vender también está generando mayores tensiones financieras. Según la CIAI, los atrasos frecuentes en los cobros crecieron 15 puntos porcentuales y ya afectan al 29% de las empresas consultadas, complicando la liquidez y la capacidad de planificación.
El impacto de la crisis ya comenzó a trasladarse al empleo. Muchas compañías están reduciendo personal mediante la no reposición de trabajadores que renuncian, mientras que otras avanzan directamente con despidos para intentar sostener su actividad. Las renuncias no reemplazadas representan el 30% de las medidas adoptadas y los despidos alcanzan el 20%.
Las perspectivas para los próximos meses tampoco muestran señales claras de recuperación. El 61% de las empresas considera que las ventas se mantendrán estancadas en el corto plazo, mientras que solo una minoría espera mejoras significativas en la actividad.
Con consumo debilitado, depósitos saturados y crecientes dificultades financieras, la industria textil e indumentaria continúa enfrentando un escenario de fuerte presión económica que amenaza tanto la producción como el empleo en uno de los sectores manufactureros más importantes del país.