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Descubren rastros genéticos que cambian la historia de la Sábana Santa
Un estudio detectó ADN de Oriente Medio y la India y aportó nuevas pistas sobre el recorrido histórico del lienzo.
POR REDACCIÓN
La Sábana Santa de Turín volvió a quedar en el centro de la escena mundial tras la publicación de una investigación genética que promete aportar nuevas piezas a uno de los mayores enigmas del cristianismo. El estudio, encabezado por el genetista italiano Gianni Barcaccia, analizó muestras biológicas presentes en la tela y encontró indicios que apuntan a una compleja historia de contactos, viajes y contaminación genética acumulada a lo largo de los siglos.
Los investigadores identificaron un haplogrupo genético conocido como H33, frecuente en poblaciones de Oriente Próximo y especialmente entre comunidades drusas. Además, detectaron microorganismos adaptados a ambientes con altos niveles de salinidad, una característica que algunos especialistas vinculan con zonas cercanas al Mar Muerto. Según los autores, estos hallazgos refuerzan la posibilidad de que el lienzo haya permanecido durante parte de su historia en regiones del actual Oriente Medio.
El trabajo también recupera datos de investigaciones previas realizadas por el mismo equipo. En ellas se había detectado que más de la mitad del ADN humano hallado en la tela estaba relacionado con poblaciones de Oriente Próximo, mientras que una parte significativa correspondía a linajes procedentes de la India. Los científicos sostienen que esto podría explicarse por antiguas rutas comerciales romanas y por la circulación de tejidos provenientes del valle del Indo.
Sin embargo, el estudio no resuelve la pregunta que divide a creyentes y escépticos desde hace décadas: si la Sábana Santa realmente cubrió el cuerpo de Jesucristo. Los resultados genéticos ofrecen información sobre las personas y ambientes que estuvieron en contacto con el tejido, pero no permiten determinar de manera concluyente su origen exacto.
La polémica se mantiene viva especialmente desde la datación por carbono 14 realizada en 1988, que ubicó la fabricación de la tela entre los años 1260 y 1390. Aunque numerosos investigadores consideran que esa prueba apunta a una creación medieval, otros sostienen que las muestras analizadas pudieron estar contaminadas o pertenecer a sectores reparados del lienzo.
Mientras la ciencia sigue sumando estudios y nuevas tecnologías al análisis de la reliquia, la Iglesia mantiene una posición cauta sobre su autenticidad. Lo cierto es que cada descubrimiento vuelve a encender el interés mundial por una pieza que, entre la fe, la historia y la genética, continúa resistiéndose a una explicación definitiva.