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Deportes > Noche mágica

Dos primos argentinos cumplieron el sueño de entrar con la Selección

Lucy y Zequi fueron elegidos por FIFA para ingresar al campo junto a la Selección en su debut ante Argelia.

Lucy y Zequi, los primos argentinos que vivieron un sueño mundialista junto a la Selección
 

Mientras miles de hinchas argentinos soñaban con estar cerca de la Selección en su debut mundialista frente a Argelia, dos pequeños privilegiados tuvieron la oportunidad de vivir algo todavía más especial: caminar junto a los jugadores albicelestes al momento de ingresar al campo de juego.

Se trata de Lucy y Zequi Carmona, dos primos argentinos que fueron seleccionados por un programa oficial de la FIFA destinado a niños que practican fútbol en instituciones deportivas. Cuando la noticia llegó a la familia, la emoción fue inmediata.

Los dos fueron protagonistas de una de las imágenes más emotivas de la previa del encuentro disputado en Kansas City, una experiencia que difícilmente olvidarán.

Los niños acompañaron a los campeones del mundo en el debut mundialista.

Una familia argentina que echó raíces en Kansas

Detrás de esta historia también hay una historia de migración, identidad y pertenencia. Lucy y Zequi son nietos de Mónica y Pedro Carmona, mendocinos oriundos de Maipú que llegaron a Kansas hace más de 20 años en busca de nuevas oportunidades. Con el paso del tiempo construyeron su vida en Estados Unidos, formaron una gran familia y echaron raíces, pero sin olvidar nunca las propias.

Las reuniones familiares siguen teniendo sabor argentino, el fútbol ocupa un lugar central y la Selección continúa siendo una pasión compartida a más de 15.000 kilómetros de distancia.

Zequi, el niño que no quería estar en otro equipo

Zequi nació en Estados Unidos. Es hijo de un argentino y una cubana que decidió criar a sus hijos con el corazón bien albiceleste. Por eso, tanto él como sus dos hermanos mayores son fanáticos de la Selección Argentina y de River Plate, una pasión heredada de su papá. Incluso hablan con marcado acento argentino.

Zequi entró a la cancha de la mano de Thiago Almada.

Entrar al estadio junto a los campeones del mundo fue una experiencia inolvidable. “Mis amigos me dijeron que me vieron en la tele. Yo entré saludando a los hinchas”, contó entre risas.

La anécdota más divertida llegó cuando supo que su prima Lucy había sido asignada inicialmente para ingresar con la delegación de Argelia. “A ella primero le había tocado entrar con Argelia. Yo pensé: ‘Esto no puede ser’. Entonces pedimos que la cambiaran”, recordó.

Finalmente, ambos pudieron vivir la experiencia del lado que sentían propio: junto a la Selección Argentina.

Lucy, entre la emoción del himno y la nostalgia por Ushuaia

Lucy nació en Tierra del Fuego y hace apenas un año se mudó a Kansas junto a sus padres. Aunque disfruta de su nueva vida en Estados Unidos y de estar cerca de parte de su familia, todavía extraña muchas cosas de su tierra natal. “Me encanta esquiar. Esta temporada nevó mucho allá. Eso es lo que extraño, y también a mi familia y a mis amigas”, contó con emoción.

Lucy ingresó al campo con la Selección en el debut.

Cuando llegó el momento de ingresar al campo de juego, los nervios y el orgullo se mezclaron. Lucy caminó junto a los futbolistas argentinos con el corazón acelerado. Y cuando comenzó a sonar el Himno Nacional Argentino, la emoción fue tan fuerte que llevó una mano al pecho para acompañar cada estrofa. “Mis amigos no entienden muy bien la importancia que tiene el fútbol para nosotros, pero están felices porque saben que es importante para mí”, explicó.

Argentina, siempre cerca

Para los Carmona, este Mundial no será uno más. A miles de kilómetros de Mendoza, de Ushuaia y de tantos lugares que forman parte de su historia familiar, sintieron que la Argentina estaba más cerca que nunca.

Durante unos minutos, el estadio de Kansas City se convirtió en una extensión de su hogar. Allí estuvieron los colores, las canciones, el himno y la emoción compartida con miles de compatriotas.

Y mientras los jugadores daban sus primeros pasos en una nueva ilusión mundialista, Lucy y Zequi también cumplían la suya: demostrar que la distancia puede separar geografías, pero nunca alcanza para apagar el sentimiento de pertenecer a una misma bandera.

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