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El día en el que Austria no fue campeona del mundo por culpa de Mussolini
La historia del equipo que revolucionó el fútbol y cayó ante un arbitraje polémico bajo la sombra del fascismo.
POR REDACCIÓN
En 1934, el deporte fue testigo de uno de los capítulos más oscuros y debatidos de su historia. El seleccionado de Austria, apodado el Wunderteam por su juego vistoso y revolucionario, llegó al torneo en Italia como el máximo candidato a levantar el trofeo tras golear 6 a 1 a Bulgaria en la clasificación.
Bajo la conducción de Hugo Meisl, quien inició su proceso en 1912 a los 31 años, este equipo implementó un estilo basado en la posesión constante y el pase corto. Esta idea de juego asociado, inspirada en el sistema escocés de Jimmy Hogan, influiría décadas más tarde en equipos como Brasil en 1970, Holanda en 1974 y España en 2010.
La preparación del conjunto europeo incluyó triunfos contundentes ante potencias como Alemania, Escocia y Hungría. En el debut mundialista superaron 3 a 2 a Francia en tiempo suplementario y luego vencieron 2 a 1 a los húngaros en cuartos de final. Sin embargo, su camino se detuvo en las semifinales contra el anfitrión en un embarrado campo de juego en San Siro.
Aquel encuentro estuvo marcado por decisiones del juez sueco Ivan Eklind, quien habría cenado con el dictador Benito Mussolini la noche anterior. El italoargentino Enrique Guaita convirtió el único gol del 1-0 definitivo tras una clara infracción de Giuseppe Meazza sobre el arquero Peter Platzer que no fue sancionada.
Las declaraciones de los protagonistas reflejaron la impotencia vivida durante el duelo, donde también se reclamó un penal de Luis Monti. Josef Bican, uno de los máximos artilleros de la historia, aseguró años después que "Sabíamos que el árbitro estaba comprado y que iba a arbitrar a favor de los italianos. Hasta llegó a jugar con ellos. Cuando pasé un balón a la derecha, uno de mis compañeros, Zischek, corrió por él, pero el árbitro se lo devolvió a los italianos. Una vergüenza".
Por su parte, el entrenador Hugo Meisl manifestó tras la eliminación que "Fue lo que esperábamos. Es imposible ganarle a Italia en el ambiente que se han preparado. Hay que resignarse y dejar que conquisten el título los azules. Ello, no obstante, no nos impedirá declarar que su fútbol no es el mejor, y que el título de campeones del mundo no lo han conseguido con justicia".
Aquel equipo maravilloso contaba con la elegancia de Matthias Sindelar, el Mozart del fútbol, quien debutó en 1926. Sindelar se convirtió en un símbolo de resistencia al rechazar la convocatoria alemana para el Mundial de 1938 tras la anexión de su país. Su fallecimiento en 1939, sumado a la muerte de Meisl en 1937 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, decretó el final de la generación de ensueño que se despidió derrotando 2 a 0 a los germanos en el Partido de la Reconciliación.
Tras terminar en el cuarto lugar en 1934 al caer con Alemania en Nápoles, el legado de aquel plantel permanece intacto. Esta tarde en Dallas, los dirigidos por Ralf Rangnick enfrentan a la Selección Argentina buscando honrar la memoria del mítico Wunderteam.