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Femicidio seguido de suicidio en Rosario: mató a su novia y se arrojó al vacío
La fiscal Carla Ranciari confirmó que el caso pasó de investigarse como un posible doble suicidio a un femicidio seguido de suicidio, tras las primeras pericias y testimonios.
POR REDACCIÓN
Una pareja fue hallada sin vida en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, en la madrugada de este viernes. Primero la Justicia evaluó un posible doble suicidio. Sin embargo, el caso dio un giro cuando la fiscal Carla Ranciari confirmó que se trataría de un femicidio seguido de un suicidio. Según las primeras pericias, Valentín Alcida habría matado a su novia Sophia Civarelli, de 22 años, en el departamento donde convivían, y luego habría ido hasta la terraza de una amiga, desde donde se arrojó al vacío.
En medio de la conmoción, y mientras continúa avanzando la causa judicial, una amiga de la joven habló con la prensa local y aseguró que la relación que mantenían estaba marcada por los celos, la manipulación y la violencia psicológica. En este sentido, la testigo declaró que la víctima tenía múltiples proyectos personales y que había manifestado su intención de independizarse en el corto plazo. Alcida, en cambio, no quería separarse.
Sophia Civarelli era oriunda de Villa Amelia, una localidad cercana a Rosario. Se había trasladado a la ciudad para cursar la carrera de Psicología en la Universidad Nacional de Rosario, institución donde también estudiaba Alcida, oriundo de la provincia de Córdoba. De esta manera se conocieron. Ambos tenían 22 años, eran pareja desde 2025 y convivían en un departamento del barrio Lourdes, lugar que fue el escenario donde apareció el cuerpo de la joven.
La historia llegó a los medios a partir del suicidio de Alcida. Personal del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias lo asistió en la madrugada de este viernes en la vía pública, donde convulsionaba después de la caída desde altura. Rápidamente, fue trasladado hasta el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, donde falleció a las 5.40. A las 4 de la madrugada, antes de tirarse al vacío, el joven había llamado desde la terraza del edificio de una amiga al 911 para decir que su novia se había autoapuñalado en el departamento de ambos. La investigación está coordinada por la Unidad de Violencias Altamente Lesivas y es encabezada por la fiscal Carla Ranciari.
En sus declaraciones al canal El Tres, la amiga de Sophia describió que la relación entre ella y su pareja era radicalmente diferente de la imagen pública que sostenían. Según su testimonio, la joven le había confiado a principios de este año que vivía situaciones de manipulación extrema. La testigo relató que la víctima le comentó que su pareja era violento, que cuando discutían se ponía agresivo, aunque no contra ella, sino que se encerraba en el baño, golpeaba las paredes y se golpeaba a sí mismo en la cara. La amiga recordó que aconsejó a Sophia alejarse de esa situación al considerar que no era sano, y que la víctima le prometió que buscaría dejar la relación apenas lograra estabilidad económica. La testigo caracterizó al agresor como una persona muy celosa y tóxica, que quería a su pareja solo para él y no la quería compartir con nadie.
La amiga de Civarelli expresó que la joven nunca se habría suicidado, y añadió que su interpretación de los hechos la lleva a pensar que la víctima comunicó a su pareja algo que no le gustó, lo que desencadenó una fatal discusión. La testigo sostuvo que pelearon, que él se fue y que a la madrugada volvió con otras intenciones, por lo que lo calificó como un femicidio.
El rumbo de la investigación se modificó tras la aplicación del protocolo específico para femicidio, y en esta línea, se ordenó realizar la autopsia de la joven. Según informó la fiscal Carla Ranciari a Cadena 3, ahora el foco está puesto como un posible caso de violencia de género. Civarelli fue encontrada en la calle 3 de Febrero al 2400 y se presume que Alcida fue el autor del crimen, y posteriormente se quitó la vida en otro domicilio. Un llamado al 911 advirtió sobre el fallecimiento de la joven y poco después, una segunda llamada al 911 alertó sobre un varón joven que se había arrojado al vacío desde otro departamento, ubicado en la misma calle 3 de Febrero al 1100.
El giro en la calificación se consolidó después de realizar peritajes sobre los teléfonos celulares de ambos, tomar testimonios y relevar rastros en la escena, elementos que llevaron a priorizar el femicidio seguido de suicidio como la hipótesis central. Como parte de la investigación, la Justicia ordenó la autopsia de Civarelli en el Instituto Médico Legal de Rosario, aplicando el procedimiento destinado a esclarecer las circunstancias específicas en casos de violencia de género. En un comienzo, el fallecimiento se había catalogado simplemente como muerte en investigación, pues no se detectaron de inmediato signos claros de violencia de género. No obstante, la evolución de los procedimientos técnicos y los resultados preliminares de los peritajes inclinaron la pesquisa hacia el móvil de violencia machista.