Sábado 30 de Mayo
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Economía > Sin solución

Granja Tres Arroyos deja a sus empleados al desamparo tras el cierre de su planta

La empresa avícola cerró por tiempo indeterminado su histórica planta de Concepción del Uruguay. La situación drástica que viven sus trabajadores se profundiza y están a la deriva por la incertidumbre económica.

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
Actualmente la empresa pasó de faenar 700 mil a 200 mil pollos diarios.


La crisis económica e industrial en Argentina sumó un nuevo capítulo con el cierre por tiempo indeterminado de la histórica planta “La China” de Granja Tres Arroyos, ubicada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. 

Entre los factores existentes que desencadenaron tal situación, implica una múltiple causal: caída de las ventas en el mercado interno, recesión doméstica y bajo consumo; y por si fuera poco, la pocas condiciones para poder competir con otros actores extranjeros.  

A este escenario de parálisis se le sumó una aguda escalada en la conflictividad con el sindicato de la alimentación, un frente de disputas gremiales y bloqueos que la propia compañía denunció como el detonante para acelerar la decisión de clausurar por tiempo indeterminado sus actividades.

Por otro lado, en el plano externo, la firma sufre una severa pérdida de competitividad frente a gigantes regionales como Brasil, debido a la fuerte apreciación cambiaria y la persistencia de elevados costos locales.

Otro dato dramático es que la empresa perdió acceso al mercado de China a causa del brote de gripe aviar desatado en 2023, una ventana comercial clave que nunca logró recuperarse del todo y que debilitó estructuralmente los ingresos globales del holding avícola.

El impacto social de esta parálisis operativa es inmediato y de magnitudes alarmantes para la provincia. 

En el establecimiento entrerriano de Concepción del Uruguay se ven directamente amenazados unos 700 puestos de trabajo directos, sumiendo a las familias en la total incertidumbre laboral. 

En tanto, el holding cuenta con una plantilla total de aproximadamente 7.000 empleados distribuidos entre sus operaciones de Argentina y Uruguay, por lo que este retroceso en Entre Ríos enciende alarmas sobre la sostenibilidad de las restantes dependencias del grupo.

La decisión de Granja Tres Arroyos terminó de acelerarse en las últimas horas debido a una aguda parálisis por la conflictividad con el sindicato. 

Según explicaron fuentes de la compañía, las actitudes que calificaron de violentas y los bloqueos en el predio industrial impidieron garantizar las condiciones mínimas de operación, seguridad y salubridad para continuar con la faena diaria, lo que precipitó la discontinuación de las actividades.

La empresa dirime sus negociaciones con el gremio de la alimentación (STIA), conducido a nivel nacional por los históricos Rodolfo Daer y Héctor Morcillo, en medio de un clima de extrema tensión por reclamos salariales y otros ajustes.

El repliegue de la compañía proyecta además consecuencias sobre las economías regionales que dependen de forma directa del eslabonamiento avícola.

 El impacto en el Interior profundo quedó expuesto con crudeza hacia marzo de 2026, cuando se reveló que Granja Tres Arroyos había perdido cerca del 60% de sus productores integrados en Entre Ríos. Alrededor de 120 criadores vinculados al esquema de la empresa abandonaron el sistema en medio de asfixiantes atrasos en los pagos y una acumulación masiva de cheques rechazados. Este éxodo forzado provocó que la firma sufriera una abrupta caída en su escala operativa, pasando de faenar sus históricos 700.000 pollos diarios a apenas 200.000 unidades. Para dimensionar la envergadura del gigante agroindustrial que hoy trastabilla, es necesario repasar sus características generales.

 

Crisis terminal

Fundada en 1965, Granja Tres Arroyos consolidó a lo largo de seis décadas una infraestructura monumental: con sus 7.000 trabajadores en la región, la firma producía habitualmente 700.000 pollos por día —lo que representa el 20 por ciento de la producción nacional total— y exporta el 25 por ciento de su volumen a 67 países en el mundo, alcanzando una facturación estimada en 1.300 millones de dólares.

El entramado logístico e industrial del grupo opera un total de ocho plantas de faena; cuatro ubicadas en Buenos Aires (Ezeiza, Esteban Echeverría, Capitán Sarmiento), dos en Entre Ríos, una en Córdoba y otra planta situada en Montevideo, Uruguay. Entre estos activos se destacan los establecimientos bonaerenses incorporados tras adquirir el negocio de la ex Cresta Roja, en Ezeiza, una expansión ambiciosa que hoy sufre el peso de la deuda y la contracción generalizada del mercado local.

Fuente: Editorial La Página

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