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Lo que compró Barrelier en una ferretería tras el crimen de Agostina Vega
La comerciante que atendió a la pareja relató los movimientos y las compras realizadas días después de la desaparición.
POR REDACCIÓN
La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, sumó el testimonio de una comerciante que atendió a los implicados. La dueña de una ferretería en el barrio Yofre identificó a Claudio Barrelier y Soledad Andreani en su local el 25 de mayo cerca de las 13 horas. El vehículo utilizado para el traslado fue un Ford Ka negro, señalado en la causa como el transporte para descartar el cuerpo de la joven.
Moria Casán consultó a la testigo durante una entrevista sobre si “¿Pudiste atenderlo y verle la cara al asesino y a la mujer que lo acompañaba, Soledad?” en el transcurso del encuentro. La ferretera detalló que la situación no le pareció sospechosa inicialmente.
Ella explicó que "Los vi a los dos y los atendí como a cualquier cliente que viene. Para mí fue todo normal" respecto a la atención brindada. La mujer también recordó el contexto de la búsqueda de la menor en ese momento. Según sus palabras, "Hasta ese momento solo se sabía que había desaparecido una nena y se hablaba de un auto rojo. Yo nunca me imaginé nada" ante la presencia de la pareja en su negocio.
La declaración indicó que Andreani fue quien lideró la compra de materiales. La dueña relató que "Se bajó ella y compró materiales. Estaba en conversación telefónica, en teoría, con unos albañiles que estaban en la casa. Después corta la llamada y compró otras cosas que las consulta con el chico (Barrelier) que estaba en el auto" para finalizar el pedido. Barrelier permaneció dentro del automóvil hasta que su acompañante solicitó ayuda física.
Sobre la conducta del hombre, la vendedora precisó que "Él recién baja del auto cuando ella le hace señas para subir unas bolsas que eran de aproximadamente cinco kilos" para cargarlas al baúl. La apariencia de los dos clientes no despertó ninguna alarma en el local.
La testigo afirmó que "Los dos estaban bien vestidos, comunes y corrientes. No estaba encapuchado ni tenía nada que le tapara la cara" mientras realizaban el trámite. Finalmente, la transacción se cerró de forma directa. La comerciante concluyó que "Pagó ella, al contado y en efectivo" antes de retirarse del lugar.