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Los medicamentos que pueden afectar tu funcionamiento sexual
Conocé qué fármacos afectan la intimidad y por qué la ciencia desmiente el supuesto impacto de las estatinas.
POR REDACCIÓN
Mantener una vida sexual plena es esencial para la salud integral, aunque muchas veces se perciben cambios que suelen atribuirse al estrés o al paso del tiempo. Sin embargo, según investigaciones recientes, "el verdadero responsable está en el botiquín de la casa". Diversos fármacos de uso diario para tratar afecciones comunes poseen efectos secundarios que impactan directamente en la respuesta física y el deseo tanto en hombres como en mujeres.
Entre los medicamentos con mayor incidencia aparecen los antidepresivos del tipo ISRS, como la fluoxetina o la sertralina. Al alterar la química cerebral, estas sustancias pueden "adormecer" las vías nerviosas que transmiten el placer, lo que deriva en una caída del deseo o dificultades para alcanzar el orgasmo.
Asimismo, los fármacos para la presión arterial presentan desafíos similares. Los diuréticos pueden reducir los niveles de zinc necesarios para la testosterona, mientras que los betabloqueantes suelen causar sedación o dificultades mecánicas en la erección al disminuir el flujo sanguíneo.
Un punto clave en la medicina actual es la revisión de viejas creencias sobre las estatinas utilizadas para el colesterol. Un análisis masivo con 150.000 pacientes confirmó que estos fármacos no provocan disfunción sexual. Los expertos aclaran que los problemas íntimos suelen ser consecuencia del daño que el colesterol elevado ya causó en las arterias, y no del remedio en sí.
Por el contrario, los bloqueadores de testosterona para la próstata sí generan una reducción drástica de la libido al frenar la acción hormonal. Otros fármacos como la gabapentina actúan "calmando" los impulsos nerviosos, lo que puede amortiguar la intensidad de la estimulación física.
La comunicación con el médico resulta vital para encontrar soluciones sin poner en riesgo la salud general. La recomendación profesional es clara: "Jamás interrumpas ni modifiques la dosis de un tratamiento médico por tu cuenta. Hacerlo puede ser sumamente peligroso para tu salud. la clave es estar informado para charlar con el profesional".
Existen opciones como cambiar el compuesto por versiones de última generación que no afecten la libido o realizar ajustes de dosis bajo supervisión estricta. También se sugiere evaluar si cambios en la alimentación y el ejercicio permiten controlar los valores de salud con menos medicación.