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Salud y Bienestar > Primeras defensas

Nariz, garganta y oídos: cómo fortalecer tus defensas en invierno

La doctora Liliana Cáceres explicó como la fitomedicina y los hábitos simples ayudan a proteger nariz, garganta y oídos, primeras barreras frente al frío y las infecciones.

Por Brenda Uñate
Hace 8 horas

La doctora Liliana Cáceres, especialista en fitomedicina.

Cuando llega el invierno la mayoría de las personas piensa en fortalecer el sistema inmunológico con vitaminas o suplementos. Sin embargo, pocas veces se presta atención a la primera línea de defensa del organismo: la nariz, la garganta y los oídos. En el programa Salud & Bienestar, que se emite por HUARPE TV (19.2 TDA), Kick y YouTube, la doctora Liliana Cáceres, especialista en fitomedicina, explicó por qué estas estructuras cumplen un papel fundamental para prevenir enfermedades respiratorias y cómo pueden cuidarse con hábitos saludables y el apoyo de plantas medicinales.

"La primera barrera de defensa está justamente en lo que es la puerta de entrada", explicó la profesional.

Allí se filtran partículas de polvo, virus, bacterias y otros contaminantes antes de que alcancen los pulmones.

Una barrera natural que trabaja todos los días

La especialista recordó que nariz, garganta y oídos forman un sistema conectado. Por eso una congestión nasal también puede generar sensación de oído tapado, disminución de la audición o incluso favorecer una otitis.

La nariz cumple varias funciones esenciales. Filtra el aire gracias a las vibrisas, esos pequeños vellos que muchas personas eliminan por cuestiones estéticas, pero que son un filtro natural. También humedece y calienta el aire antes de que llegue a los pulmones, evitando que las bajas temperaturas irriten las vías respiratorias.

"La nariz sería la primera estación", señaló Cáceres. Además explicó que la mucosa nasal produce moco de manera permanente, una secreción que suele asociarse con enfermedad, aunque en realidad forma parte del mecanismo normal de defensa.

"No siempre el moco es indicio de algo malo, sino que justamente es nuestro mecanismo de defensa", afirmó.

Ese moco atrapa microorganismos y, gracias al movimiento de pequeños cilios, es trasladado hacia la garganta para ser eliminado.

La segunda estación es la garganta, donde las amígdalas y el denominado anillo linfático de Waldeyer activan la respuesta inmunológica cuando detectan la presencia de agentes infecciosos.

Hábitos simples y plantas medicinales para fortalecer las defensas

Durante el invierno, el aire frío, los ambientes calefaccionados, la baja hidratación y el estrés afectan el funcionamiento de estas barreras. Por eso, la médica recomendó una medida sencilla y accesible: el lavado nasal con solución fisiológica.

"La primera y la más importante y más simple y útil es el lavaje nasal con solución fisiológica", destacó.

Esta práctica ayuda a hidratar la mucosa, eliminar alérgenos, facilitar el movimiento del moco y mejorar la respiración.

También advirtió sobre el uso excesivo de gotas descongestivas. Explicó que no deberían utilizarse por más de tres a cinco días, ya que producen efecto rebote y pueden generar dependencia e incluso lesiones en la mucosa nasal.

Otro aspecto clave es respirar por la nariz y no por la boca. Hacerlo permite aprovechar todos los mecanismos naturales de filtrado, calentamiento y humidificación del aire.

Desde la fitomedicina, Cáceres recomendó incorporar plantas medicinales como complemento de los cuidados habituales. El tomillo, el eucalipto y la menta pueden utilizarse en vaporizadores para favorecer la descongestión. Para aliviar la garganta mencionó la manzanilla, la malva, el yantén, la salvia y el jengibre, preparados en infusiones o gárgaras. Además, la miel puede ayudar a suavizar la garganta, con la única excepción de los niños menores de un año.

"La primera y la más importante es cuidar estas mucosas", resumió la especialista. A ese cuidado se suman la hidratación, el lavado frecuente de manos, una alimentación equilibrada, actividad física, descanso adecuado, exposición moderada al sol para favorecer la vitamina D y la ventilación de los ambientes.

Como cierre, recordó que ante fiebre, intenso dolor de garganta, placas, secreciones, dolor de oídos o malestar general, es fundamental realizar una consulta médica. La fitomedicina, concluyó, acompaña estos cuidados, pero no reemplaza el diagnóstico ni el tratamiento cuando son necesarios.

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