Miércoles 03 de Junio
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Salud y Bienestar > Crianza digital

Pantallas y desarrollo infantil: riesgos y claves para un uso sano

La licenciada Patricia Yanzon advirtió que el exceso de pantallas puede afectar la atención, el sueño y la tolerancia a la frustración.

Por Brenda Uñate
Hace 2 horas

La licenciada Patricia Yanzon analizó cómo el uso excesivo de pantallas impacta en el desarrollo de niños y adolescentes.

En una nueva emisión de Salud & Bienestar, programa que se transmite por HUARPE TV a través de la señal 19.2 de TDA, Kick y YouTube, nos visitó la licenciada Patricia Yanzon, psicopedagoga, para abordar una problemática cada vez más presente en los hogares: el impacto de las pantallas en el desarrollo infantil y adolescente.

Celulares, videojuegos, redes sociales y plataformas digitales forman parte de la vida cotidiana de niños y jóvenes. Sin embargo, cuando el uso es excesivo o carece de supervisión, pueden aparecer consecuencias que afectan la atención, el aprendizaje, el sueño y hasta las relaciones sociales.

“Por ahí tampoco es pantalla cero, es ver en qué medida, de qué manera y cómo se puede acompañar este proceso”, explicó la especialista al comenzar la entrevista, destacando la necesidad de encontrar un equilibrio entre tecnología y desarrollo saludable.

Atención, aprendizaje y desarrollo

Durante la charla, Yanzon compartió el caso de un niño de cinco años que pasaba gran parte del día aislado en su habitación con el celular y la televisión. Según relató, una reducción drástica del tiempo frente a las pantallas permitió observar cambios significativos en pocas semanas.

“Era un chico que no quería aprender, que tenía muy poco lenguaje desarrollado. Después empezó a aprender, a mejorar el lenguaje y a querer jugar”, contó.

La psicopedagoga explicó que las pantallas ofrecen estímulos rápidos, variados e inmediatos que acostumbran al cerebro a recibir gratificación constante. Como consecuencia, actividades que requieren concentración sostenida, esfuerzo y paciencia pueden resultar menos atractivas para los niños.

“Cuando hay actividades que demandan una mayor concentración y atención sostenida, como estudiar o leer, esta atención sostenida se hace mucho más difícil”, señaló.

Además, advirtió que el aprendizaje requiere desarrollar habilidades como la tolerancia a la frustración, la perseverancia y la capacidad de esperar resultados, aspectos que muchas veces entran en conflicto con la inmediatez del entorno digital.

Las señales de alerta y el rol de la familia

Otro de los aspectos abordados fue la influencia de las pantallas en el descanso y el bienestar emocional. La profesional explicó que el uso excesivo suele afectar la calidad y cantidad de horas de sueño, especialmente en adolescentes.

“Hay alumnos que se quedan con el celular hasta las dos o tres de la mañana y se levantan a las seis. No se están cumpliendo las horas de sueño que se necesitan”, afirmó.

Entre las señales de alerta que los adultos deben observar mencionó la disminución del rendimiento escolar, la falta de interés por jugar o leer, la irritabilidad cuando se limita el acceso a las pantallas, los problemas de sueño y el aislamiento social.

“La disminución en las ganas de interactuar con los demás también es una señal importante”, remarcó.

Respecto al uso de redes sociales, Yanzon consideró fundamental el acompañamiento de los adultos, especialmente durante la adolescencia temprana. En este sentido, recomendó que madres y padres supervisen los contenidos, establezcan reglas claras y mantengan conversaciones frecuentes sobre el uso de la tecnología.

Lejos de proponer una prohibición absoluta, la especialista defendió un uso responsable y guiado. “No es pantalla cero. Es usarla con regulación, con supervisión y con acompañamiento”, sostuvo.

Para favorecer una relación saludable con la tecnología, sugirió definir horarios, evitar el uso de dispositivos durante las comidas y antes de dormir, además de promover actividades recreativas, deportivas y sociales fuera del entorno digital.

“La tecnología ha venido para quedarse y tiene muchísimas potencialidades. El problema es el exceso o la edad en que se hace uso”, concluyó.

El desafío para las familias no parece estar en eliminar las pantallas de la vida cotidiana, sino en enseñar a utilizarlas de manera consciente, equilibrada y acorde a cada etapa del desarrollo. En ese camino, el acompañamiento de los adultos sigue siendo una herramienta insustituible.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Más Leídas

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD