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Por qué el árbitro Pinheiro podría perjudicar a Argentina contra Suiza

La FIFA eligió a un árbitro europeo para el duelo de cuartos de final y crece la polémica por su estilo disciplinario.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
El colegiado europeo ya estuvo al frente de dos encuentros.

La Comisión de Árbitros de la FIFA, presidida por Pierluigi Collina, confirmó que el portugués João Pedro da Silva Pinheiro será la autoridad principal en el cruce entre Argentina y Suiza. El encuentro se disputará este sábado a las 22 en Kansas City para definir un lugar en la semifinal.

Esta designación generó un debate profundo debido a que se aparta del criterio habitual de neutralidad geográfica al asignar a un juez de la UEFA para un partido donde participa un seleccionado de su mismo continente.

Pinheiro tiene 38 años y cuenta con una trayectoria que incluye su debut en la primera división de Portugal en 2015 y su ingreso al grupo de élite internacional en 2016. En esta Copa del Mundo ya dirigió a los helvéticos en su goleada 4-1 ante Bosnia y condujo el triunfo de Canadá sobre Sudáfrica.

El equipo arbitral se completará con los asistentes Bruno Jesús y Luciano Maia, junto a los canadienses Drew Fischer y Michel Barwegen como cuarto árbitro y reserva. El colegiado llega condicionado por un antecedente en la última Champions League, donde fue cuestionado por no sancionar un penal para el Bayern Múnich frente al PSG.

El perfil técnico del portugués se caracteriza por una aplicación reglamentaria rígida que suele fragmentar el desarrollo cuando aumenta la intensidad. Sus estadísticas muestran un promedio de cinco tarjetas amarillas por partido y una expulsión cada cuatro encuentros.

Además, suele pitar cerca de 24 faltas por duelo y tiene dificultades para gestionar el clima del juego mediante el diálogo, recurriendo rápidamente a las amonestaciones dudosas. Lionel Scaloni ya se había referido a las teorías sobre el arbitraje al asegurar que la idea de ayudas "no existe" y señalar que "hay gente que no quiere que Argentina gane" para justificar ciertas críticas.

Ante los cuestionamientos previos, desde la organización emitieron un respaldo contundente al afirmar que "las acusaciones infundadas no tienen cabida" en la competencia. Para el seleccionado nacional, el reto será mantener su propuesta de presión alta y continuidad ofensiva bajo una conducción que solo promedia 50 minutos de tiempo real de juego. Argentina deberá evitar las protestas innecesarias para no permitir que el juez transforme el roce normal en una sucesión de interrupciones que condicionen el trámite del partido.

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