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Departamentales > Un siglo de inspiración

A los 100 años, Ramona volvió a estudiar para terminar la primaria

Ramona Benita Mercado cumplió un siglo de vida en Usno y decidió retomar sus estudios. Entre las sierras de Valle Fértil, sostiene que le gusta leer, escribir, hacer cuentas y compartir con los más jóvenes.

05 de mayo de 2026
Ramona cumplió 100 años, fue reconocida como “Vecina Distinguida” y, a esa edad, retomó sus estudios para terminar la escuela primaria.

Ramona Benita Mercado cumplió 100 años y lo hizo con un desafío que resume buena parte de su historia: volver a estudiar para terminar la escuela primaria. A esa edad, cuando muchos consideran que ya no quedan metas por alcanzar, “Ramonita” eligió sentarse nuevamente frente a los cuadernos, leer, escribir y hacer cuentas.

Nacida el 6 de mayo de 1926 en el puesto Las Tunas, un paraje ubicado 15 kilómetros monte adentro de Usno, Ramona celebró este miércoles su primer siglo de vida rodeada de familiares, vecinos y amigos. Su historia transcurrió entre las sierras, los algarrobos y las tareas propias de la vida rural de Valle Fértil, pero hoy tiene un capítulo que sorprende incluso a quienes la conocen desde hace años: es una estudiante centenaria.

Este año decidió retomar sus estudios para completar la escuela primaria. Toma clases en su casa y, cuando puede, concurre al anexo de la Escuela Gendarmería Nacional de Valle Fértil.

“Me encanta ir a la escuela más que nada para compartir con los más jóvenes, pero también me gusta leer, escribir y sacar cuentas”, contó con una sonrisa que ilumina.

Una vida entre las sierras

Ramona nació en Las Tunas, donde desde pequeña aprendió las tareas que imponía la vida en el campo. Cultivaba la tierra, criaba animales y encendía el fuego para enfrentar las noches frías. Creció en un ambiente alejado de las comodidades de la urbanidad y aprendió desde temprano que el trabajo, la paciencia y la fortaleza eran parte de la vida cotidiana.

A fines de la década del 40 conoció a Roque Carrizo. Ella trabajaba como ayudante de cocina en la finca de los Quiroga y él estaba encargado de cuidar animales. Después de un tiempo de noviazgo se casaron y se instalaron en la casa de los abuelos de Roque, la misma vivienda en la que Ramona continúa viviendo actualmente.

La vida familiar estuvo marcada por el trabajo. Roque se dedicó a la minería de mica y podía permanecer hasta 20 días fuera de su casa. Durante esas ausencias, Ramona quedó al frente de prácticamente todas las tareas: la comida, la limpieza, la huerta, los animales, el cuidado de sus suegros y la crianza de sus nueve hijos: Juana, José, Horacio, Julio, Hugo, Víctor, Nilda, Carlos y Evelia.

Los 9 hijos junto a su madre, Ramona.

“Fue enorme el sacrificio, pero siempre lo hizo con alegría”, recordó Evelia, su hija menor.

La rutina de una “vieja moderna”

A pesar de haber cumplido un siglo, Ramona conserva una rutina que ella misma define como la de una “vieja moderna”.

Su jornada comienza alrededor de las 9 de la mañana, aunque cuando hace frío puede quedarse en la cama hasta las 10. Después toma su escoba de pichana y barre el patio de tierra mientras riega las plantas que tiene en macetas.

Luego llegan los mates con yuyitos serranos. A veces cuenta con la ayuda de su hijo Julio para preparar el almuerzo, aunque los secretos de la cocina permanecen guardados en su memoria.

Por las tardes descansa las piernas y después sale a caminar por el cauce seco del río cercano. En esas caminatas recolecta piedritas de colores, leña y flores silvestres. Mientras recorre el lugar, suele silbar o tararear algún vals de Rafael Rossi, su artista favorito.

Las flores que recoge tienen un destino especial. Las coloca en un florero a los pies del retrato de Roque, su compañero de vida, quien murió hace más de 20 años y cuya presencia, según su familia, continúa formando parte de la casa.

Una centenaria que eligió seguir aprendiendo

La longevidad de Ramona es, por sí sola, una historia. Pero a los 100 años hay algo que la distingue todavía más: sus ganas de seguir aprendiendo.

Su regreso a la escuela no responde solamente al deseo de completar una etapa que había quedado pendiente. También encontró allí un espacio para compartir con personas más jóvenes y mantener activa una curiosidad que parece no tener edad.

La escuela se convirtió así en otro escenario de su vida cotidiana. En su casa o en el anexo de la Escuela Gendarmería Nacional, Ramona continúa estudiando mientras conserva actividades tan simples como barrer su patio, cuidar sus plantas, caminar por el cauce del río o salir a buscar flores.

El reconocimiento de su pueblo

La historia de Ramona también fue reconocida por la comunidad de Usno. Este lunes, el intendente de Valle Fértil, Mario Riveros, el presidente del Concejo Deliberante, Jorge Castro, la Virreina del Adulto Mayor, María Celia Ortiz, y miembros de “Abuelos en Acción” le entregaron la distinción de “Vecina Distinguida” del departamento.

El reconocimiento destacó su trayectoria, su labor cotidiana y su compromiso con el crecimiento de Usno.

Pero el homenaje no terminó allí. Su familia preparó un festejo para el próximo 9 de mayo en la casa rural ubicada a la vera de la Ruta 510, camino a Ischigualasto. Según contó Evelia, más de 200 personas llegarán para acompañar a Ramona en la celebración de sus 100 años.

Un siglo después de haber nacido en aquel puesto de Las Tunas, Ramona Benita Mercado continúa haciendo. Camina, cuida sus plantas, recuerda a Roque, comparte mates, disfruta de la música y, sobre todo, estudia.

A los 100 años, decidió volver a la escuela para terminar la primaria. Quizás allí esté la parte más significativa de su historia: para Ramonita, cumplir un siglo no significó cerrar una etapa, sino encontrar una nueva razón para seguir aprendiendo.

¡Feliz cumple, Ramonita! Gracias por enseñarnos que vivir es, ante todo, aprender hasta el último día.

 

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