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Termotanque vs calefón: diferencias, ventajas y cuál elegir para tu casa

Ambos equipos permiten contar con agua caliente, pero funcionan de manera diferente.

POR REDACCIÓN

Hace 5 horas
Consejos, según el uso. Fuente: Shutterstock.

Elegir entre un termotanque y un calefón no depende únicamente del precio del equipo. Las características de cada vivienda pueden hacer que una opción resulte más conveniente que la otra, especialmente al momento de usar duchas, canillas y otros puntos de consumo al mismo tiempo.

Aunque ambos sistemas cumplen la misma función, trabajan con mecanismos diferentes. El termotanque calienta y almacena una reserva de agua caliente dentro de un depósito, mientras que el calefón eleva la temperatura del agua en el momento en que detecta la circulación al abrir una canilla.

Por eso, antes de comprar, es importante analizar la presión de agua disponible, el espacio donde será instalado, el tipo de combustible y la cantidad de personas que utilizarán el servicio.

Cómo funciona un termotanque y cuándo conviene

El termotanque mantiene una determinada cantidad de agua caliente almacenada para que pueda utilizarse cuando sea necesaria. Al abrir una canilla, el agua caliente se mezcla con agua fría hasta alcanzar una temperatura adecuada.

Una de sus principales ventajas es que puede funcionar con presiones relativamente bajas y abastecer distintos puntos de consumo, siempre que la capacidad del equipo sea suficiente.

Sin embargo, su principal limitación aparece cuando se agota la reserva. Si varias personas necesitan bañarse una detrás de otra o se utilizan dos canillas durante mucho tiempo, será necesario esperar hasta que el depósito vuelva a recuperar temperatura.

Además, ocupa más espacio y puede perder energía mientras mantiene el agua caliente almacenada. Existen modelos que funcionan a gas, electricidad o mediante sistemas combinados.

Qué ventajas tiene un calefón y qué necesita para funcionar

El calefón calienta el agua mientras esta circula por el equipo, por lo que no depende de un depósito de reserva. Esto permite mantener una ducha durante más tiempo sin esperar un proceso de recuperación.

También suele ocupar menos espacio y evita el consumo energético asociado a conservar agua caliente permanentemente.

Pero para funcionar correctamente necesita determinadas condiciones. La presión y el caudal de agua deben alcanzar los valores mínimos requeridos por el modelo. En viviendas con baja presión, tanques elevados a poca altura o cañerías con poca capacidad, puede ocurrir que el equipo se apague o que la temperatura varíe.

Además, cada calefón tiene un límite de caudal. Si se abre una ducha y otra canilla al mismo tiempo, el agua caliente puede dividirse y provocar una disminución de temperatura.

Cuál elegir según cada vivienda

El termotanque suele ser una alternativa más adecuada para hogares con baja presión de agua, consumos simultáneos o viviendas que no cuentan con conexión a gas natural.

En familias numerosas, la elección debe contemplar la capacidad del depósito, ya que un equipo pequeño puede quedarse sin agua caliente antes de completar todas las duchas.

El calefón, en cambio, puede ser más conveniente en hogares con buena presión de agua, poco espacio disponible y donde no se utilizan varios puntos de agua caliente al mismo tiempo.

También resulta una opción atractiva para quienes buscan duchas prolongadas o consecutivas, aunque es fundamental elegir un equipo con el caudal suficiente para responder a las necesidades de la vivienda.

Qué revisar antes de comprar

Antes de adquirir un equipo, los especialistas recomiendan comparar:

  • Etiqueta de eficiencia energética.

  • Consumo declarado.

  • Capacidad del depósito o caudal del equipo.

  • Requisitos de instalación.

  • Tipo de combustible disponible.

En los equipos a gas, la instalación debe ser realizada por un gasista matriculado y se deben respetar las condiciones de seguridad establecidas para evitar riesgos.

También es importante mantener libres las ventilaciones permanentes y verificar la correcta evacuación de gases.

Seguridad: cómo detectar problemas

Las revisiones periódicas son fundamentales, especialmente en artefactos que funcionan a gas. Los controles deben realizarse al menos una vez al año.

Una señal de alerta es el color de la llama: debe ser azul y uniforme. Si aparece amarilla o anaranjada, puede indicar una combustión deficiente y existe riesgo de generación de monóxido de carbono.

Ante cualquier anomalía, se recomienda apagar el equipo y solicitar la revisión de un profesional matriculado.

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