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Departamentales > Biotecnología y tradición

Alumnos de Iglesia y Valle Fértil buscan industrializar la chicha de algarrobo

Alumnos de Iglesia y Valle Fértil combinan biotecnología y saberes antiguos para revalorizar el algarrobo y crear nuevas opciones productivas locales.

Hace 5 horas
El proyecto interinstitucional es una formación integral que prepara a los alumnos para la inserción en el sector agroindustrial.

En un esfuerzo por unir el pasado con el futuro, las comunidades educativas de las escuelas Agrotécnica Cornelio Saavedra, de Rodeo (Iglesia), y Agrotécnica Ejército Argentino, de Valle Fértil, han puesto en marcha una iniciativa sin precedentes en la provincia. Se trata del proyecto interinstitucional denominado "Bebidas Ancestrales", una propuesta que busca rescatar la tradicional chicha de algarrobo mediante la aplicación de rigor científico y estándares de calidad industrial. Estudiantes de 7° año lideran esta investigación interdisciplinaria que combina biotecnología, química analítica y microbiología para transformar un recurso nativo en un producto con alto potencial comercial.

El desafío planteado por este proyecto es responder si es posible recuperar una bebida milenaria y adaptarla a las exigencias de la industria alimentaria moderna, manteniendo su identidad cultural. Tradicionalmente, la chicha ha sido un símbolo del patrimonio de los pueblos originarios, elaborada de forma artesanal para ceremonias. Hoy, los alumnos buscan estandarizar su producción para garantizar la seguridad del consumo y la repetibilidad del perfil del producto.

Ciencia aplicada al rescate de la tradición

La metodología del proyecto se basa en conocimientos técnicos avanzados y en investigaciones de organismos como el INTA. El proceso productivo comienza con una técnica de doble maceración: una en caliente para extraer la mayor cantidad de azúcares fermentables y otra en frío para preservar los aromas frutales y florales de la vaina de algarrobo. Posteriormente, se realiza una fermentación alcohólica controlada mediante la incorporación de levaduras seleccionadas.

Durante todo el proceso, los estudiantes utilizan herramientas de precisión como refractómetros ópticos, mostímetros y pHmetros para medir la acidez, densidad y niveles de azúcar. La actividad de las levaduras es monitoreada periódicamente bajo el microscopio para verificar su vitalidad, asegurando que la fermentación se desarrolle correctamente antes del envasado y la pasteurización.

La visión de los protagonistas

En diálogo con DIARIO HUARPE, Carlos Mercado, director de la Escuela Agrotécnica de Valle Fértil, brindó detalles sobre la relevancia de esta articulación. Mercado destacó que la iniciativa surgió originalmente en la escuela Cornelio Saavedra y se expandió gracias al trabajo conjunto entre ambos departamentos. “No se trata de algo nuevo, sino de algo que se ha venido perdiendo y que buscamos recuperar con las herramientas tecnológicas actuales”, explicó el directivo.

Mercado enfatizó que este proyecto busca revalorizar la vaina de algarrobo, un recurso que actualmente "prácticamente se está tirando". Al transformarlo en chicha, harina, café o sirope, se abre la puerta a un desarrollo económico regional sumamente accesible. "Quién te dice que esto llegue a tener un mercado captador y se convierta en una opción de desarrollo", señaló con entusiasmo, remarcando que el objetivo final es generar oportunidades laborales para los futuros egresados.

Impacto educativo y potencial de mercado

La iniciativa trasciende la producción de una bebida, ya que integra contenidos de Prácticas Profesionalizantes, Química Analítica, Biología y Lengua. Los alumnos desarrollan capacidades de investigación, pensamiento crítico y comunicación técnica al elaborar informes y exponer resultados experimentales. Es una formación integral que los prepara para la inserción en el sector agroindustrial.

Desde una perspectiva comercial, el proyecto tiene bases sólidas. Estudios preliminares indican que más del 45% de los consumidores actuales prefieren productos auténticos, naturales y con identidad local. Esto posiciona a la chicha de algarrobo no solo como un rescate cultural, sino como una herramienta para fortalecer el turismo gastronómico y generar nuevos emprendimientos en San Juan. Con la fermentación en proceso y los controles de laboratorio en marcha, el proyecto entra en su fase final de cata y evaluación, marcando el camino hacia una nueva industria basada en lo ancestral.

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