Salud y Bienestar
Glaucoma: por qué la detección temprana evita la pérdida de visión
En el marco del Día Mundial del Glaucoma, especialistas remarcaron la importancia de los controles oftalmológicos periódicos para detectar esta enfermedad a tiempo.
POR REDACCIÓN
El 12 de marzo se conmemora el Día Mundial del Glaucoma, una fecha destinada a generar conciencia sobre esta enfermedad ocular que puede provocar pérdida irreversible de la visión si no se detecta de manera temprana. Autoridades sanitarias insistieron en la importancia de realizar controles oftalmológicos periódicos para identificarla a tiempo.
El glaucoma es una patología que afecta el nervio óptico, estructura clave encargada de transmitir la información visual al cerebro. El daño suele producirse por un aumento de la presión dentro del ojo y progresa de forma lenta, reduciendo gradualmente el campo visual. Si no se trata, puede derivar en ceguera irreversible.
En Argentina, se estima que más de un millón de personas conviven con glaucoma, y su prevalencia aumenta con la edad. Entre los principales factores de riesgo se encuentran ser mayor de 40 años, tener antecedentes familiares de glaucoma y la presión intraocular elevada. También influyen enfermedades como la diabetes o la hipertensión, la miopía alta, el uso prolongado de corticoides y los traumatismos oculares.
Por este motivo, se recomienda realizar controles oftalmológicos anuales a partir de los 40 años, especialmente en personas con antecedentes familiares o factores de riesgo.
Aunque el glaucoma no tiene cura, existen tratamientos eficaces para controlar su evolución y preservar la visión, como el uso de colirios, procedimientos con láser o intervenciones quirúrgicas. El objetivo de estas terapias es reducir la presión ocular y evitar que el daño al nervio óptico continúe avanzando.
Por eso, los especialistas insisten en que la prevención y la detección precoz son las herramientas más importantes para evitar la discapacidad visual. Un simple examen oftalmológico, que incluye la medición de la presión intraocular y la evaluación del nervio óptico, puede detectar la enfermedad en sus primeras etapas.