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Receta de chipá caprese: el paso a paso del pan de queso italiano
Una versión renovada del clásico de mandioca que fusiona la tradición del litoral con aromas de la cocina italiana.
POR REDACCIÓN
El chipá es uno de los clásicos más queridos de la cocina del litoral argentino y del Paraguay. Hecho a base de harina de mandioca y queso, este pan de textura elástica por dentro y dorada por fuera es un infaltable para el desayuno, la merienda o para acompañar el mate.
En los últimos años ha surgido una propuesta que le da una vuelta de sabor al tradicional: el chipá caprese, que incorpora elementos típicos de la cocina italiana como la albahaca y los tomates secos. Esta combinación equilibrada genera un contraste de sabores interesante, donde los tomates secos aportan intensidad y un leve toque ácido, mientras que la albahaca suma frescura y perfume para lograr un pan suave por dentro y crocante por fuera.
Para preparar esta versión se requieren 500 g de harina de mandioca, 2 huevos pequeños, 120 g de manteca pomada, 250 g de queso fontina, 150 g de queso rallado (parmesano), 100 cc de leche y una cucharadita de polvo de hornear, además de la albahaca en chiffonade y los tomates secos. El procedimiento comienza picando el queso fontina y rallando el parmesano.
Los tomates secos deben hidratarse cubriéndolos con caldo caliente durante 15 minutos para luego picarlos. En un recipiente aparte, se coloca la harina de mandioca con la manteca pomada e integrándolas con la yema de los dedos hasta obtener una mezcla arenosa.
A continuación, se agregan los quesos, los tomates secos picados y la albahaca fresca. Posteriormente, se incorporan los líquidos: los huevos batidos y la leche, junto con sal, pimienta y el polvo de hornear.
Se deben mezclar todos los ingredientes con una espátula o cuchara de madera hasta que la preparación quede homogénea, sin necesidad de amasar. Una vez lista, se envuelve la masa con film y se lleva a la heladera durante 30 minutos para que tome consistencia. Finalmente, se forman bolitas del tamaño de una nuez, se colocan en una placa y se cocinan en horno precalentado a 230 °C durante unos 10 minutos hasta que queden dorados.