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Drones, narcotanques y decapitaciones: así operaba "El Mencho", el capo que cayó
La caída del capo más buscado del mundo desató una ola de violencia coordinada en siete estados, con bloqueos, tiroteos y ataques con drones que mantienen en vilo al país a menos de cuatro meses del Mundial 2026.
POR REDACCIÓN
Fueron poco más de 30 años de actividad criminal y miles de muertos, con una recompensa de 15 millones de dólares ofrecida por la DEA y una búsqueda internacional infructuosa durante décadas. Todo eso llegó a su fin este domingo 22 de febrero de 2026, cuando el Ejército mexicano, en un operativo conjunto con Estados Unidos, abatió a Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y considerado el narcotraficante más peligroso del mundo.
A los 59 años, el hombre que había construido la organización criminal más poderosa de México murió mientras era trasladado en helicóptero a la capital, tras quedar gravemente herido en un enfrentamiento con fuerzas especiales en la sierra de Tapalpa, Jalisco. La noticia tuvo repercusión mundial y la reacción fue inmediata: mientras los gobiernos de México y Estados Unidos celebraban el golpe más importante contra el narcotráfico en años, las calles de al menos siete estados mexicanos se encendieron con bloqueos, tiroteos y vehículos incendiados en represalia por parte del CJNG.
El operativo que terminó con tres décadas de impunidad
El operativo fue ejecutado por fuerzas especiales del Ejército mexicano en Tapalpa, municipio montañoso de Jalisco y uno de los refugios estratégicos del CJNG. Participaron aeronaves de la Fuerza Aérea, la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional —unidad táctica de élite—, el Centro Nacional de Inteligencia y la Fiscalía General de la República.
La gran diferencia respecto a intentos previos fue la cooperación con Estados Unidos. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) comunicó oficialmente que, en el marco de la cooperación bilateral, se contó con información complementaria por parte de autoridades de ese país, lo que resultó determinante para dar con el paradero del capo más buscado.
El saldo del enfrentamiento arrojó cuatro miembros del CJNG muertos durante el combate, mientras que "El Mencho" y otros tres resultaron heridos de gravedad y fallecieron en el traslado aéreo. Además, dos integrantes del cártel fueron detenidos y se incautó armamento de uso exclusivo militar, incluyendo lanzacohetes diseñados para derribar aeronaves, evidencia clara del poder de fuego que había alcanzado la organización.
El subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau declaró en redes sociales que las fuerzas de seguridad mexicanas mataron a "uno de los capos de la droga más sanguinarios y despiadados", y señaló que se trata de "un acontecimiento importante para México, Estados Unidos, América Latina y el mundo". Finalizó con una frase en español que rápidamente se viralizó: "Los buenos somos más que los malos. Felicidades a las fuerzas de orden público de la gran nación mexicana".
Quién era Nemesio Oseguera Cervantes
Nemesio Oseguera Cervantes nació en Miguel Hidalgo, Jalisco, en el seno de una familia humilde. Se desempeñó como policía local antes de incorporarse al narcotráfico y, eventualmente, fundar el CJNG a comienzos de la década de 2010. En solo quince años construyó una organización con presencia en más de 25 de los 32 estados de México y células activas en más de 40 países.
A diferencia del Cártel de Sinaloa, enfocado en cocaína, el CJNG bajo el mando de "El Mencho" se especializó en drogas sintéticas: fentanilo y metanfetaminas, producidas a bajo costo y con márgenes de ganancia mucho mayores. Esto lo convirtió en el mayor proveedor de fentanilo para Estados Unidos, justo en el periodo más crítico de la crisis de opioides en ese país.
La violencia extrema y espectacular fue su sello estratégico. Cuerpos colgados en puentes, ataques con drones cargados de explosivos, narco-tanques blindados artesanales y lanzacohetes militares formaban parte de su repertorio. El objetivo no era pasar inadvertido, sino dejar claro el dominio ante rivales, autoridades y la población. La DEA lo comparó con Pablo Escobar por su nivel de peligrosidad y, al igual que al colombiano, se ofreció por su captura una recompensa de 15 millones de dólares, igualando la suma prometida en su momento por Joaquín "El Chapo" Guzmán.
La máquina del terror: los métodos del CJNG
Para dimensionar lo que representaba "El Mencho", es necesario comprender la magnitud y metodología de la violencia de su organización. El CJNG trascendió el modelo tradicional de cártel y, según analistas de inteligencia militar y seguridad policial, funcionaba como un ejército irregular con poder de fuego militar, una maquinaria de terror tanto para eliminar como para amedrentar a rivales, autoridades y población civil.
Las ejecuciones tenían una puesta en escena deliberada. Cuerpos desmembrados exhibidos en puentes a plena luz del día, acompañados de narcomensajes dirigidos a funcionarios o jefes policiales y a líderes de bandas rivales. Decapitaciones filmadas en video y difundidas en redes sociales como advertencia. Fosas clandestinas descubiertas en Jalisco, Michoacán y Colima con decenas de cuerpos disueltos en ácido, práctica que el CJNG popularizó para eliminar la evidencia de cientos de desapariciones.
Lo más diferencial fue su capacidad armamentista, ampliamente superior a la de muchas fuerzas locales. El cártel diseñó vehículos blindados artesanales conocidos como "narco-tanques" o "monstruos": camiones reforzados con acero, equipados con torretas y resistentes a ráfagas de ametralladora. Introdujeron el uso de drones armados con explosivos, táctica más tarde copiada por otros grupos. Y, como quedó demostrado en el operativo final contra "El Mencho", sus hombres disponían de lanzacohetes de uso militar, capaces de derribar aeronaves.
El ataque más audaz del CJNG ocurrió en 2015, cuando sicarios del cártel emboscaron a una columna de la Policía Federal en Jalisco, mataron a 15 agentes e hirieron a otros 20. En el mismo año, derribaron un helicóptero militar con un lanzacohetes, desafiando abiertamente al Estado mexicano.
En cuanto a la expansión territorial, el CJNG optó por tácticas brutales: aniquilaban a los líderes locales, masacraban a sus familias como escarmiento y reclutaban por la fuerza a jóvenes, muchas veces menores, en comunidades bajo control. Las zonas rurales de Jalisco, Michoacán y Colima sufrieron un régimen de terror con toques de queda informales, cobros de piso a comerciantes y ejecuciones sumarias de quienes se resistían a colaborar.
La ola de violencia: México en llamas
Horas después de confirmarse la muerte de "El Mencho", el CJNG ejecutó su plan de represalia con una ola de violencia coordinada y simultánea. Se produjeron bloqueos de rutas con vehículos incendiados, tiroteos, ataques a comercios y una paralización general en Jalisco, Michoacán, Nayarit, Tamaulipas, Colima, Guanajuato y Zacatecas. En Guadalajara, la segunda ciudad más grande del país, hubo más de 30 puntos de bloqueos y enfrentamientos en toda el área metropolitana.
La violencia llegó hasta Puerto Vallarta, ciudad turística de Jalisco, donde se viralizaron imágenes de columnas de humo y escenas de pánico en el aeropuerto. La aerolínea Air Canada anunció la suspensión de vuelos a ese destino debido a una situación de seguridad en curso.
La Embajada de Estados Unidos en México emitió una alerta formal instando a los ciudadanos estadounidenses a permanecer resguardados hasta nuevo aviso, debido a las operaciones de seguridad en curso y los bloqueos de carreteras. Las autoridades canadienses hicieron lo propio. La alerta añadió que los bloqueos habían afectado las operaciones aéreas, con vuelos nacionales e internacionales cancelados tanto en Guadalajara como en Puerto Vallarta.
Este patrón de respuesta es recurrente en el narcotráfico mexicano: tras cada golpe del Estado, los cárteles demuestran su capacidad de reacción territorial, generan caos y buscan mostrar que la organización permanece funcional. No obstante, la escala y coordinación del CJNG en esta ocasión demostraron que, pese a perder a su líder, la estructura operativa sigue intacta.
El vacío de poder: ¿quién manda ahora en el CJNG?
La cuestión instalada en los despachos de inteligencia de México y Estados Unidos es clara: ¿quién llenará el vacío? La respuesta dista de ser simple. A diferencia del caso del Cártel de Sinaloa tras la captura de "El Chapo", donde sus hijos —los llamados Chapitos— asumieron rápidamente el control, el CJNG carece de un sucesor definitivo. El hijo biológico de "El Mencho", Rubén Oseguera González ("El Menchito"), fue extraditado a Estados Unidos y condenado a cadena perpetua, descartando una sucesión directa.
El nombre más citado en expedientes y reportes de inteligencia es Juan Carlos Valencia González, alias "El 03", hijastro de "El Mencho" e hijo de Rosalinda González Valencia —pieza fundamental del aparato financiero del clan—, señalado como creador y jefe del Grupo Élite, el brazo armado más táctico del CJNG en el sur de Jalisco y Colima. El Departamento de Estado de EE.UU. ofrece 5 millones de dólares por su captura.
Otro aspirante señalado por la Fiscalía General de la República es Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán ("El Sapo"). Analistas consultados advierten que el CJNG enfrenta una encrucijada: reestructurarse de forma controlada o fragmentarse en facciones, lo que llevaría a una posible guerra interna devastadora. La experiencia de otros cárteles decapitados sugiere que la fragmentación es el escenario inmediato más probable.
El Mundial 2026 en la mira: la alarma en Guadalajara
La caída de "El Mencho" se produjo en un momento de máxima sensibilidad para México: faltan menos de cuatro meses para el inicio del Mundial de Fútbol 2026. El epicentro de la violencia fue, precisamente, la ciudad que será sede de cuatro partidos, incluido uno de la Selección Mexicana: Guadalajara.
El Estadio Akron, que albergará estos encuentros, debió cancelar el clásico femenino entre Chivas y América pocas horas después del operativo. La Liga MX también reprogramó el partido entre Querétaro y Juárez. Mientras Guadalajara estaba bajo bloqueos, la inquietud crecía en el mundo del fútbol sobre la capacidad de garantizar la seguridad en esa sede.
Expertos en seguridad aseguran que es poco probable que México pierda la sede en esta etapa, aunque advierten que la FIFA exigirá refuerzos significativos. Ya estaban previstas 2.000 cámaras de vigilancia, drones y equipos para neutralizar aeronaves no tripuladas en Guadalajara; ahora, la eficacia del operativo estará bajo observación internacional.
La violencia tuvo repercusiones políticas inmediatas. La dirigencia nacional del PRI exigió al gobierno federal y estatal replantear la estrategia de seguridad regional, especialmente cuando la entidad recibirá a miles de visitantes extranjeros con motivo del Mundial. Por su parte, Roberto Alarcón, coordinador general estratégico de seguridad, señaló que se mantienen en alerta permanente con el Instituto Nacional de Migración y la Guardia Nacional, y que ya se ha procedido al retorno a su país de algunos ciudadanos colombianos que no acreditaban el motivo de su presencia en el estado.
En los círculos de seguridad trascendió una ironía política: el gobierno de México había solicitado a agencias estadounidenses evitar cualquier operativo contra "El Mencho" en el corto plazo para no desestabilizar Jalisco antes del Mundial. El operativo se realizó de todas formas, con el resultado que México buscaba evitar.
El mayor golpe del gobierno de Sheinbaum
Más allá de las repercusiones inmediatas, la muerte de "El Mencho" es el mayor éxito de seguridad del gobierno de Claudia Sheinbaum. Ninguna administración mexicana previa había conseguido eliminar a un capo de semejante peso criminal. El operativo, dirigido desde la Secretaría de Seguridad a cargo de Omar García Harfuch, demostró una coordinación entre agencias nacionales y con Estados Unidos sin precedentes en resultados.
La incertidumbre es si la estructura del CJNG quedará debilitada de forma duradera o, como ha sucedido previamente, se incrementará la violencia antes de que un nuevo liderazgo se consolide. "El Mencho" era el último gran capo de su generación y su muerte marca el cierre de una etapa en el narcotráfico mexicano. Sin embargo, la organización que construyó —con presencia en 40 países y control del mayor flujo de fentanilo hacia Estados Unidos— persiste tras su caída, y el vacío de poder que deja abre interrogantes sobre el futuro del crimen organizado en México.