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El Chaleco Elio, el invento de una sanjuanina a un paso de concretarse
Una pediatra sanjuanina ideó el "Chaleco Elio", que ya cuenta con el respaldo de la UBA y la Universidad de Córdoba y además avanzó a su fase de financiamiento.
La medicina, cuando nace de la observación minuciosa y el compromiso territorial, suele derribar fronteras. Este es el caso de Frida Fabris, una médica pediatra que, desde su consultorio en Valle Fértil, gestó una innovación tecnológica con potencial internacional: el Chaleco Elio. La iniciativa surgió de una inquietud clínica acumulada durante sus 23 años de carrera y 18 años de especialidad, al notar síntomas recurrentes en bebés de entre 2 y 5 meses que no estaban del todo explicados en los manuales de urgencias tradicionales.
En diálogo con DIARIO HUARPE, Fabris relató cómo su práctica cotidiana en comunidades alejadas del Valle, como Sierras de Chávez, Elizondo y Rivero. Ese fue el motor de este invento.
“Empecé a ver algunos síntomas que se repetían en los bebés: ahogos, tos, se escuchaban como flemas y, en algunos casos, cuadros respiratorios como bronquiolitis sin haber estado enfermos previamente por un germen”, explicó la profesional.
Esta observación la llevó a formular una hipótesis audaz: el reflujo gastroesofágico podría ser una causa no estudiada de obstrucción de vía aérea y, consecuentemente, de muerte súbita del lactante.
La pedriatra que desde Valle Fértil llegó con una idea a un financiamiento único en el país. (Gentileza)
De Valle Fértil a las universidades nacionales
Ante la falta de tecnología compleja en los hospitales periféricos y la dificultad económica de estas familias, Fabris decidió que la solución debía ser un dispositivo de monitoreo constante y accesible. En febrero de este año, envió correos electrónicos a las facultades de bioingeniería de San Juan, Córdoba y la UBA. La respuesta fue inmediata y contundente, marcando el inicio de una carrera por el desarrollo tecnológico.
En la Universidad Nacional de Córdoba, dos estudiantes tomaron el "Chaleco Elio" como su trabajo de tesis final; uno enfocado en el desarrollo de los sensores y otro en la optimización de los materiales del "vestible" para asegurar la mejor recepción de señales.
Sin embargo, fue en la Universidad de Buenos Aires (UBA) donde el proyecto escaló a un nivel interdisciplinario masivo, integrando un equipo de siete especialistas, entre bioingenieros, técnicos y médicos.
La propuesta fue seleccionada por el programa Activar de la UBA, superando rigurosas instancias de selección entre numerosos proyectos nacionales. Fabris recordó con emoción su paso por Buenos Aires para defender la idea:
“Nos capacitaron desde el área tecnológica de la UBA durante un mes sobre cómo armar el proyecto y presentarlo en un 'pitch' de 6 minutos con una visión de mercado”.
Actualmente, el proyecto ha alcanzado la Fase 3, la última etapa vinculada al financiamiento económico para la fabricación de los prototipos iniciales.
La preparación etapa por etapa hasta quedar seleccionados para ser financiados. (Gentileza)
El "corazón" del Chaleco Elio
El nombre “Elio” tiene un trasfondo profundo para la doctora. Se trata de un tributo a su primo, un médico ginecobstetra fallecido el 2 de junio de 2025, a quien ella consideraba un hermano.
Sobre lo que hace único al dispositivo es su capacidad de integrar múltiples mediciones en una sola prenda cómoda para el recién nacido. El chaleco incluye sensores de frecuencia cardíaca (con capacidad de generar un electrocardiograma permanente), frecuencia respiratoria mediante movimientos del tórax, temperatura y saturación de oxígeno.
No obstante, el avance más disruptivo surgió de una casualidad científica. Mientras Fabris explicaba su teoría sobre el reflujo, los bioingenieros de la UBA le revelaron que estaban desarrollando un sensor de vibraciones subsónicas, capaz de detectar sonidos por debajo del umbral audible.
“Este sensor sería ideal porque puede medir la vibración que genera el líquido que vuelve del estómago hacia la garganta. Podríamos determinar si es reflujo gastroesofágico normal o patológico”, destacó Fabris, subrayando que este componente no existe en otros dispositivos del mercado y será fundamental para confirmar si el reflujo es, efectivamente, un disparador de la muerte súbita.
Impacto y escalabilidad
El diseño del chaleco fue pensado bajo el concepto de escalabilidad, lo que significa que su uso puede extenderse desde el ámbito doméstico, brindando seguridad a los padres en sus hogares, hasta unidades de terapia intensiva y salas de internación común en clínicas y hospitales. Su capacidad de funcionar como un monitor multiparamétrico vestible simplifica la atención médica y reduce la necesidad de cables invasivos en cuerpos tan pequeños.
"El proyecto en sí está pensado para ayudar a las familias, para sus bebés, para detectar, para prevenir y salvar lo que más se pueda; más allá de que pueda ser redituable economicamente o no" puntualizó.
Con la confirmación de haber pasado a la fase final de financiamiento, la comunidad científica y los habitantes de Valle Fértil aguardan con expectativa los próximos avances. Lo que comenzó como una observación clínica en los puestos más alejados de San Juan está a un paso de convertirse en una realidad que podría cambiar las estadísticas de mortalidad infantil a nivel global. “Si funciona para lo que está pensado, el mayor mérito será que salve vidas”, concluyó la doctora Fabris.