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Higiene bucal: cómo prevenir infecciones, dolor y enfermedades a tiempo
El odontólogo Jorge Giampietro explicó por qué la higiene bucal diaria y los controles periódicos son claves para prevenir enfermedades.
Por Brenda Uñate 29 de julio de 2026
Enfermedades de las encías, caries, infecciones, pérdida de piezas dentarias e incluso posibles vínculos con otras enfermedades del organismo. Todo eso puede comenzar con un hábito cotidiano que muchas personas subestiman: la higiene bucal. En Salud & Bienestar, programa que se emite por HUARPE TV (19.2 TDA), Kick y YouTube, el odontólogo Jorge Giampietro explicó por qué la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para cuidar la salud de la boca y evitar tratamientos más complejos y costosos.
Durante la entrevista, el profesional insistió en que una correcta higiene no solo protege los dientes, sino que también ayuda a preservar la salud general.
"La higiene es todo. Ahí prevenimos enfermedades de encías, prevenimos caries y todas las infecciones", afirmó.
Incluso recordó que diferentes investigaciones estudian la relación entre las bacterias presentes en la boca y enfermedades que afectan otros órganos del cuerpo.
La prevención empieza antes del dolor
Uno de los principales mensajes de Giampietro fue que el dolor nunca debe ser el motivo para recién consultar al odontólogo. Cuando aparece, generalmente la enfermedad ya avanzó.
"El paciente tiene que ir al menos una vez cada tres meses y hacerse una limpieza cada seis meses. Eso es prevención total", señaló.
Sin embargo, explicó que una gran parte de la población no cumple con esos controles periódicos y termina consultando cuando ya existen inflamaciones, sangrado de encías o caries profundas.
El especialista explicó que muchas enfermedades comienzan de manera silenciosa. Una caries, por ejemplo, suele iniciarse con una pequeña mancha blanca que luego cambia de color, genera una erosión y finalmente forma una cavidad. En esa etapa, la prevención ya perdió terreno y es necesario recurrir a restauraciones, tratamientos de conducto o coronas.
También remarcó que la gingivitis, caracterizada por la inflamación y el sangrado de las encías, puede evolucionar hacia una periodontitis, una enfermedad que compromete el soporte del diente y puede terminar provocando su pérdida.
Los hábitos diarios que hacen la diferencia
Para el odontólogo, la técnica de higiene es tan importante como la frecuencia. No alcanza con cepillarse rápidamente, sino que cada paciente necesita indicaciones adaptadas a su boca.
"Lo ideal es cepillarte dos veces por día y pasarte el hilo dental sí o sí, porque entre diente y diente no llega el cepillo, solamente llega el hilo", explicó.
Además, recomendó incorporar la limpieza de la lengua y, cuando el profesional lo indique, utilizar cepillos interdentales, irrigadores u otros elementos complementarios.
Giampietro también advirtió sobre los riesgos de la automedicación y de postergar la consulta. Según explicó, aliviar el dolor con medicamentos sin conocer el origen del problema solo demora el tratamiento adecuado. Hoy, gracias al avance de la odontología, es posible atender incluso a pacientes con dolor mediante mejores anestésicos, medicación y estudios de diagnóstico más precisos, como radiografías y tomografías.
Otro aspecto que destacó es que perder una pieza dentaria no afecta únicamente la estética. La ausencia de un diente modifica la mordida, provoca desplazamientos de las demás piezas y puede generar un desequilibrio que luego requiere tratamientos mucho más complejos.
Para finalizar, el profesional recordó que la salud debe entenderse de manera integral.
"La salud es todo integral: la salud de la boca, la salud de la mente y la salud del cuerpo", expresó.
Su recomendación fue clara: incorporar una correcta higiene diaria, realizar controles periódicos y no esperar a que aparezca el dolor. La prevención continúa siendo la mejor inversión para conservar la salud bucal durante toda la vida.