Lunes 01 de Junio
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Eco Huarpe > Alarma

Informe del Cigiaa advierte un deterioro severo del acuífero Tulum

Un reciente informe del INA-CRAS y el CIGIAA revela un descenso histórico del nivel de agua subterránea, exigiendo medidas urgentes.

Hace 2 horas
Advierten contaminación y hundimiento del suelo por la sobreexplotación del acuífero.

La situación de la última reserva estratégica de agua dulce que tiene San Juan ha alcanzado un estado de alarma que no admite más dilaciones. Según el séptimo informe técnico de coyuntura del Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación para la Gestión del Agua en el Árido (Cigiaa), el Acuífero del Valle de Tulum enfrenta un deterioro progresivo y severo. El documento científico viene a ratificar y profundizar las preocupantes advertencias que el Instituto Nacional del Agua (INA-CRAS) ya habían hecho públicas en DIARIO HUARPE durante 2023 y 2024. Los monitoreos más recientes indican que el nivel de agua subterránea ha descendido entre 2 y 6 metros en apenas un año, registrando mínimos históricos que superan incluso los de la sequía de 1972.

Niveles críticos: el agua sigue bajando

El monitoreo realizado por el INA-CRAS en 2024 y 2025 reveló datos alarmantes sobre la profundidad del recurso. En el sector libre del acuífero, donde el agua no está bajo presión, el nivel cae a un ritmo de 2 metros por año, mientras que el sector confinado retrocede 1,5 metros anuales. La situación es especialmente grave en zonas de Rawson y Santa Lucía, donde se han registrado descensos de hasta 13 metros en los últimos nueve años.

Deterioro preocupante

El deterioro no es solo cuantitativo, sino también cualitativo. En los últimos 35 años, la contaminación del acuífero se ha triplicado en relación con los registros de la década del 80. Los niveles de nitrato, provenientes principalmente de pozos negros, de desechos industriales y fertilización agrícola, han crecido exponencialmente. Mientras que el límite máximo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 45 miligramos por litro, en San Juan se han detectado concentraciones que superan seis veces los valores naturales. Los departamentos de Pocito y 25 de Mayo lideran estas estadísticas preocupantes. En el 2023 en la Villa Aberastain se hallaron 190 miligramos de nitrato por litro, lo que representa 19 veces la concentración natural y más de cuatro veces el límite permitido para el consumo humano. Mientras que, en el Encón, el agua subterránea presenta los niveles más altos de salinidad.

Esta carga contaminante tiene consecuencias directas en la salud. El nitrato puede causar metahemoglobinemia, conocida como la "enfermedad del niño azul", una condición en la que el contaminante reemplaza al oxígeno en la sangre de los lactantes, provocando anoxia. Además, se vincula estrechamente con el aumento de enfermedades oncológicas. A esto se suma el primer relevamiento de metales pesados realizado en 2023, que detectó arsénico, cadmio y zinc en el 60% de los pozos muestreados, excediendo en un 30% los límites del Código Alimentario Argentino debido a efluentes industriales y agroquímicos.

Daños irreversibles: el suelo que se hunde

La sobreexplotación está provocando daños físicos permanentes en la estructura del acuífero. El informe del Cigiaa destaca la aparición de fenómenos de subsidencia, un hundimiento gradual del suelo que conlleva una pérdida de almacenamiento irreversible. En una zona del departamento Pocito, ya se ha verificado un hundimiento del terreno de 2 metros, al igual que en Rawson, en la zona de Médano de Oro.

Al extraer más agua de la que ingresa, el acuífero pierde su presión interna y su "esqueleto" subterráneo se aplasta, reduciendo para siempre su capacidad de volver a almacenar agua en el futuro. Asimismo, la obsolescencia de la infraestructura obliga a particulares y empresas a realizar costosas obras de reperforación ante pozos que simplemente se han secado.

La urgencia de un nuevo marco legal

Especialistas del INA-CRAS y del Cigiaa coinciden en que el Código de Aguas de San Juan, vigente desde 1978, es obsoleto frente a la realidad climática actual. "La ley es de una época donde la población era la mitad y no se contemplaba el cambio climático", señalan los técnicos, quienes incluso recordaron que expertos israelíes calificaron de "obscena" la gestión actual del recurso. Se requiere un cambio de paradigma: pasar de una distribución fija por oferta a una basada en la demanda real, con coeficientes móviles que se ajusten a la disponibilidad hídrica y a la necesidad de uso.

Recomendaciones para frenar el colapso

Para evitar un desastre mayor, el Cigiaa y el INA-CRAS recomiendan medidas urgentes. Entre ellas, se destaca la necesidad de suspender de forma precautoria nuevos permisos de perforación y realizar un censo exhaustivo para identificar cuánta agua se extrae realmente por año. Es vital poner en marcha un plan de recarga, dejando circular un caudal ecológico por el cauce del Río San Juan para que el acuífero pueda recuperarse. Sin una gestión integral que incluya el control estricto de efluentes industriales y el impulso masivo a las conexiones cloacales, la última reserva de agua dulce de los sanjuaninos seguirá su camino hacia un agotamiento irreversible.

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