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Qué podemos aprender de la derrota, según un psicólogo
El psicólogo Raúl Ontiveros explicó por qué fracasar puede ser el primer paso hacia el crecimiento personal.
Por Ana Paula Zabala Hace 7 horas
La tristeza por la derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial dejó imágenes de desilusión, lágrimas y silencio en millones de hogares. Pero, ¿qué pasa cuando el resultado no es el que esperábamos? ¿Cómo transformar un fracaso en una oportunidad para crecer?
Para el licenciado en Psicología Raúl Ontiveros, la respuesta está en la forma en que cada persona procesa lo ocurrido. “El fracaso es una situación; la frustración es la emoción que sentimos frente a ese fracaso. Lo que determina el resultado final es el pensamiento, porque ahí decidimos si nos quedamos atrapados en el dolor o aprendemos de lo vivido”, explicó durante una entrevista en el programa Yo Te Invito.
El fracaso no es el final
Ontiveros sostiene que el crecimiento personal comienza cuando dejamos de ver la derrota únicamente como un resultado negativo.
“Hay cuatro momentos: primero aparece el fracaso, luego la frustración, después el pensamiento y finalmente una nueva conducta. El aprendizaje ocurre cuando nos preguntamos qué hicimos mal, qué podríamos hacer diferente y qué responsabilidad nos corresponde”, señaló.
Según el especialista, muchas personas repiten una y otra vez los mismos errores porque nunca atraviesan esa instancia de reflexión.
“Hay gente que fracasa y vuelve a intentar exactamente de la misma manera. Si no revisamos qué nos llevó a ese resultado, es muy probable que volvamos a obtener el mismo desenlace”, afirmó.
La angustia también puede ser positiva
Aunque suele evitarse, Ontiveros considera que la angustia tiene un papel fundamental en el desarrollo personal.
“La realidad nos acaba de dar una bofetada. Lo que hicimos salió mal y asumir eso es necesario. En psicología decimos que la angustia es el motor del cambio. Nadie cambia si no reconoce que algo necesita ser diferente.”
En ese sentido, advirtió sobre un error frecuente: buscar siempre responsables afuera.
“Cuando empezamos echándole la culpa al clima, al gobierno, al sistema o a los demás, ya arrancamos mal. La pregunta más importante siempre es: ¿qué de mí colaboró para que esto ocurriera?”, reflexionó.
El éxito también merece revisión
Durante la charla, el psicólogo aseguró que no solo las derrotas deberían invitar a la reflexión.
“El triunfo muchas veces adormece. Aun cuando todo sale bien, hay que revisar qué se puede mejorar. Un equipo puede ganar 3 a 1, pero igualmente debe preguntarse por qué recibió ese gol.”
Para Ontiveros, ese fue uno de los grandes aprendizajes que dejó el ciclo de Lionel Scaloni al frente de la Selección Argentina.
“Este grupo mostró que se puede aprender del fracaso. Todos esos años sin títulos fueron parte de la construcción del equipo que después terminó siendo campeón del mundo.”
Lo que los chicos aprenden cuando los adultos pierden
Uno de los momentos más profundos de la entrevista estuvo relacionado con la educación emocional de los niños.
Muchos chicos vivieron por primera vez una gran frustración deportiva. Para Ontiveros, esa experiencia puede transformarse en una valiosa enseñanza, dependiendo de cómo reaccionen los adultos.
“Los chicos observan qué hacen sus padres con la frustración. Si insultamos, buscamos culpables o no aceptamos perder, eso también se aprende. Pero si mostramos tristeza, expresamos el dolor y después seguimos adelante, les estamos enseñando una forma saludable de enfrentar las derrotas.”
El especialista también cuestionó la costumbre de ocultar el sufrimiento frente a los hijos.
“Es un error pensar que hay que esconder el dolor. Los chicos perciben perfectamente cuando mamá o papá están mal. Si no les explicamos lo que ocurre, ellos inventan sus propias respuestas y muchas veces son mucho más trágicas que la realidad.”
Aprender para volver a intentarlo
Lejos de considerar la derrota como un punto final, Ontiveros invitó a verla como una oportunidad para recalcular el camino.
“El aprendizaje viene del ensayo y error. Hay muchísimos éxitos que están construidos sobre una larga lista de fracasos.”
Y dejó una reflexión que trasciende el fútbol y se aplica a cualquier aspecto de la vida.
“La pregunta no debería ser solamente por qué perdimos. La verdadera pregunta es qué vamos a hacer diferente la próxima vez.”
Porque, al final, las derrotas duelen. Pero también pueden convertirse en el impulso necesario para crecer, mejorar y volver a intentarlo con más herramientas que antes.