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Qué relación tiene El Niño con el histórico temporal de lluvias en Chile
Climatólogos sostienen que el fenómeno no genera las tormentas, pero sí crea las condiciones para que los sistemas frontales sean más intensos.
POR REDACCIÓN
Mientras Chile enfrenta uno de los temporales más intensos de los últimos años, con inundaciones, desbordes de ríos, rutas cortadas y víctimas fatales, especialistas comenzaron a analizar el papel que desempeña el fenómeno de El Niño en este tipo de eventos meteorológicos extremos.
Aunque los expertos aclaran que El Niño no produce directamente los sistemas frontales, sí modifica las condiciones atmosféricas y oceánicas que favorecen precipitaciones mucho más abundantes de lo habitual, especialmente en la zona centro y centro-norte del país.
El climatólogo y académico de la Universidad de Santiago de Chile (Usach), Raúl Cordero, explicó que "es probable que los eventos recientes tengan la huella de El Niño", ya que históricamente los episodios más intensos de lluvias en Chile coincidieron con la presencia de este fenómeno climático.
Por su parte, el investigador e ingeniero físico de la Usach, Edgardo Sepúlveda, señaló que el calentamiento anómalo del océano Pacífico aumenta la evaporación y genera una mayor cantidad de vapor de agua en la atmósfera. Ese exceso de humedad alimenta la formación de nubes más desarrolladas y favorece lluvias intensas en cortos períodos.
Además, indicó que los sistemas frontales pueden fortalecerse al interactuar con los denominados ríos atmosféricos, enormes corredores de vapor de agua que transportan humedad desde zonas tropicales hacia el sur del continente.
Sin embargo, ambos especialistas remarcaron que El Niño no actúa de manera aislada. También intervienen otros factores, como el comportamiento del anticiclón del Pacífico y el Modo Anular del Sur (SAM), patrones atmosféricos que pueden facilitar o bloquear el ingreso de frentes de mal tiempo hacia Chile central.
Según Cordero, El Niño suele debilitar el sistema de alta presión del Pacífico, permitiendo que los sistemas frontales avancen con mayor facilidad sobre el territorio chileno y generen lluvias más persistentes e intensas.
Los investigadores sostienen que este escenario ya había sido anticipado meses atrás mediante modelos climáticos estacionales, que proyectaban un invierno más lluvioso de lo habitual.
De hecho, Sepúlveda destacó que el sistema frontal que actualmente afecta al país pudo ser pronosticado con casi una semana de anticipación, lo que permitió a las autoridades implementar medidas preventivas en varias regiones.
El especialista recordó además que un episodio muy similar ocurrió en agosto de 2015, cuando comenzaba el denominado "Súper Niño", uno de los eventos más intensos registrados en las últimas décadas.
¿Seguirán las lluvias?
Las proyecciones climáticas indican que El Niño continuará fortaleciéndose durante los próximos meses y podría alcanzar una intensidad superior a los 2 grados centígrados, categoría considerada como "muy fuerte", acercándose incluso a los niveles registrados durante el histórico Niño Godzilla de 2015.
En ese contexto, los modelos estacionales muestran una probabilidad superior al 70% de que tanto el invierno como la primavera registren precipitaciones por encima de los valores normales en gran parte de Chile.
Aunque los expertos aclaran que no es posible anticipar con exactitud dónde ni cuándo ocurrirán las próximas tormentas, consideran muy probable que vuelvan a registrarse eventos de lluvias intensas concentradas en pocas horas, similares a los ocurridos durante los últimos días.
Para Raúl Cordero, el escenario más probable es que las precipitaciones continúen por encima de los promedios históricos durante el resto del invierno, por lo que el reciente temporal difícilmente sea el último episodio significativo de la temporada.
Los especialistas también advirtieron que la evolución de El Niño deberá seguirse de cerca hacia fin de año. Si el fenómeno alcanza la intensidad prevista, podría favorecer un verano con temperaturas superiores a lo normal, más olas de calor y un incremento del riesgo de incendios forestales en distintas regiones del país.