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San Juan reajustará el método para calcular el pronóstico hídrico

La Provincia revisará las variables y reforzará las mediciones tras las diferencias registradas en la estimación del ciclo vigente.

Hace 12 horas
La medición directa de la altura y la densidad de la nieve será clave para reajustar el próximo pronóstico hídrico.

El Gobierno de San Juan reajustará la metodología utilizada para elaborar el pronóstico hídrico, luego de que la estimación del ciclo vigente no coincidiera con el comportamiento que posteriormente mostró el río. La revisión incluirá más información de estaciones nivometeorológicas, imágenes satelitales y mediciones directas de la nieve en la cordillera.

El director de Hidráulica, José María Ginestar, explicó al San Juan en Noticias, en Radio Mitre 95.1, que el objetivo es validar el procedimiento antes de emitir el próximo pronóstico oficial y revisar el peso asignado a fenómenos que pueden reducir la cantidad de nieve que finalmente se transforma en agua.

“Lo que estamos haciendo es validando la metodología de la toma del dato, para que lleguemos con un pronóstico aceitado y que solo sean las variables las que tengamos que cambiar”, señaló.

Para mejorar la precisión, los equipos técnicos combinarán los registros históricos del río San Juan con la información aportada por las estaciones, el análisis de imágenes satelitales y los cateos realizados en alta montaña.

Por su parte, en diálogo con DIARIO HUARPE, el secretario de Recursos Hídricos y Energías Renovables, David Devia, explicó que las imágenes permiten observar la superficie cubierta e inferir la altura de la nieve, pero no determinar por sí solas su densidad.

“Con la imagen satelital se puede observar el área cubierta e inferir la altura, pero no conocer la densidad. Ese dato debe ajustarse con la observación directa en el terreno”, indicó.

Los resultados oficiales también serán contrastados con modelos desarrollados por especialistas externos y profesionales de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan.

El comportamiento del río

El pronóstico presentado al inicio del ciclo proyectaba un derrame de 950 hectómetros cúbicos. Sin embargo, durante noviembre de 2025, los técnicos detectaron un cambio brusco en el comportamiento del río, que comenzó a ubicarse por debajo de los valores contemplados inicialmente.

Ante ese escenario, el Gobierno convocó a los productores para informarles que el comportamiento observado se encontraba por debajo de la banda mínima prevista. Finalmente, se asignaron 677 hectómetros cúbicos para el riego durante el ciclo hídrico.

Ginestar detalló que el pronóstico contemplaba valores mínimos y máximos, con un margen de variación del 20%. No obstante, la diferencia registrada se acercó al 30%.

Uno de los fenómenos que, según explicaron en su momento las autoridades del Ministerio de Producción, no había tenido suficiente peso dentro del cálculo fue la sublimación, esto más que nada porque se trató de un fenómeno de magnitud inesperada.

Este proceso de la subliamación ocurre cuando la nieve pasa directamente al estado gaseoso, sin transformarse previamente en agua líquida. Por lo tanto, no toda la nieve observada en la cordillera termina incorporándose al caudal del río San Juan durante el deshielo.

El funcionario aclaró que el reajuste no implica necesariamente reemplazar por completo la fórmula, sino revisar la importancia asignada a cada variable. También recordó que los dos pronósticos anteriores habían resultado prácticamente exactos.

La estimación para cerrar el ciclo

Devia explicó que el aporte total del río durante el ciclo vigente podría ubicarse entre 630 y 640 hectómetros cúbicos. La cifra surge de sumar el agua ingresada desde octubre de 2025 y los valores históricos promedio de julio, agosto y septiembre.

Esa proyección no incluye las nevadas actuales, cuyo aporte comenzará a reflejarse en el río a partir de noviembre, durante el próximo ciclo hídrico.

“El agua de estas nevadas se va a empezar a ver en noviembre. No la vamos a ver ahora; por eso el ciclo hídrico cierra el 30 de septiembre y comienza el 1 de octubre”, explicó.

Para sostener los 677 hectómetros cúbicos asignados al riego, el Gobierno utilizará parte del agua acumulada en los diques durante ciclos anteriores. Esas reservas también permitirán cubrir el consumo humano y las pérdidas del sistema.

Devia sostuvo que esta situación demuestra la importancia de guardar agua durante los años de mayor disponibilidad para poder responder en las temporadas de menor aporte.

“En los años de abundancia hay que guardar, porque si no tenés reservas no vas a poder suplir la demanda”, afirmó.

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