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El papa León XIV alertó sobre la deshumanización por la IA
En su primera encíclica, el Papa reclamó regulaciones éticas para la inteligencia artificial y denunció que el poder tecnológico concentrado puede generar exclusión, manipulación y pérdida de humanidad.
POR REDACCIÓN
El papa León XIV publicó este domingo su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas, en la que lanzó una fuerte advertencia sobre los riesgos del avance descontrolado de la inteligencia artificial y pidió que la tecnología “no domine al ser humano”.
El documento, de más de cien páginas, plantea una profunda reflexión ética sobre el impacto de la IA en la vida cotidiana, el trabajo, la política y las relaciones humanas. El Pontífice denunció procesos de “deshumanización” y alertó sobre la concentración del poder tecnológico en pocas corporaciones y gobiernos.
En el texto, León XIV sostuvo que la inteligencia artificial “no es neutral” y advirtió que puede convertirse en una herramienta de manipulación social, control político y exclusión económica si no existen límites claros y regulaciones internacionales. También cuestionó el uso militar de estas tecnologías y pidió “restricciones éticas rigurosas” sobre armas autónomas y sistemas automatizados de guerra.
El Papa comparó el desarrollo tecnológico sin control con una “nueva Torre de Babel”, donde unos pocos actores concentran información, recursos y capacidad de influencia sobre millones de personas. Además, criticó el llamado “tecnofascismo” y las lógicas económicas que priorizan la rentabilidad por encima de la dignidad humana.
La encíclica también aborda el impacto de la automatización sobre el empleo y reclama que los avances tecnológicos estén orientados al bien común y no al reemplazo indiscriminado del trabajo humano. En ese sentido, León XIV retomó parte de la tradición social de la Iglesia inaugurada por la encíclica Rerum Novarum de León XIII durante la Revolución Industrial.
El documento marca el posicionamiento más fuerte del Vaticano hasta el momento sobre inteligencia artificial y coloca a la Iglesia como una voz activa en el debate global sobre ética digital. La publicación generó repercusión inmediata tanto en ámbitos políticos como tecnológicos y académicos de todo el mundo.