Economía
El petróleo sube y roza los US$100 tras advertencia del líder iraní
El precio del petróleo volvió a subir en los mercados internacionales y se aproxima nuevamente a los 100 dólares por barril, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente.
POR REDACCIÓN
Los mercados energéticos volvieron a reaccionar con fuerza ante la escalada del conflicto en Medio Oriente. El precio del petróleo volvió a acercarse a los US$100 por barril luego de que el nuevo líder supremo de Irán advirtiera que el estrecho de Ormuz seguirá cerrado, una señal que encendió las alarmas en el mercado internacional.
La advertencia fue realizada por Mojtaba Jamenei, quien aseguró que el bloqueo de esa vía marítima será utilizado como una herramienta de presión en medio del conflicto con Estados Unidos e Israel. El estrecho de Ormuz es estratégico porque por allí circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo, lo que lo convierte en una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
Las tensiones bélicas y los ataques a embarcaciones en el Golfo Pérsico generaron una fuerte reacción de los mercados. El Brent, referencia internacional del crudo, volvió a escalar hasta el umbral de los 100 dólares, mientras que las bolsas globales mostraron caídas ante el temor a un impacto económico mayor.
Analistas energéticos advierten que la incertidumbre sobre el suministro podría sostener precios elevados durante las próximas semanas. Incluso algunos especialistas consideran que, si el conflicto se prolonga o el tránsito marítimo continúa interrumpido, el crudo podría superar nuevamente los 100 dólares y mantenerse en ese nivel por un período prolongado.
El conflicto ya provocó uno de los mayores shocks recientes en el mercado energético. La reducción del tránsito de petroleros y los ataques a infraestructura petrolera generaron interrupciones en el suministro que impactan directamente en los precios internacionales.
El alza del crudo también reavivó los temores a un rebrote inflacionario global, ya que el petróleo es un insumo clave para el transporte, la industria y la producción de combustibles. Si los precios se mantienen altos, economistas advierten que podría haber efectos en el costo de la energía, el transporte y los alimentos en varios países.