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Salud y Bienestar > Salud mental infantil

Los chicos a clases: cómo cuidar la salud mental de los niños

La psicóloga formada en Crianza y maternidad, Guadalupe Alcaide, explicó cómo acompañar a los niños en la adaptación escolar y cuidar su salud mental.

Por Brenda Uñate
Hace 2 horas

La psicóloga formada en Crianza y Maternidad, Guadalupe Alcaide brindó recomendaciones para acompañar a los niños en el inicio de clases y cuidar su bienestar emocional.

El inicio del ciclo escolar representa un momento clave para los niños y también para sus familias. Después de semanas de vacaciones, horarios más flexibles y mayor tiempo en casa, volver a la rutina puede generar emociones intensas. Ansiedad, llanto o resistencia a ir a la escuela son algunas de las reacciones más frecuentes, especialmente en los más pequeños. Comprender estos cambios y acompañarlos con paciencia es fundamental para cuidar la salud mental infantil.

Ese fue el eje de la charla en el programa Salud & Bienestar, que se transmite por HUARPE TV en la señal 19.2 de TDA, además de las plataformas Kick y YouTube, donde visitó el estudio la licenciada Guadalupe Alcaide, psicóloga formada en Crianza y Maternidad.

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Durante la entrevista, la especialista explicó que el regreso a las clases implica una modificación importante en la vida cotidiana de los chicos.

“Es un gran cambio. Yo siempre digo que los niños aman la repetición, aman lo que se da todo igual. Entonces cuando venimos de una rutina y viene el cambio, pueden aparecer reacciones que son naturales”, señaló.

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El impacto del cambio de rutina

El paso de las vacaciones a la vida escolar implica nuevos horarios, nuevos espacios y también nuevos vínculos. En muchos casos, los niños deben adaptarse a docentes distintos, compañeros nuevos e incluso a ambientes que no conocen.

“Cambian los horarios, cambian los adultos de referencia, cambian los espacios y muchas veces incluso hasta los compañeritos con los que se vinculan”, explicó Alcaide.

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Uno de los momentos más sensibles se da en los primeros años de escolaridad, cuando los niños deben separarse por primera vez de sus figuras de apego principales.

“Particularmente los más pequeños tienen que separarse de sus figuras de apego, que son su mamá y su papá. Entonces pueden aparecer miedo, ansiedad o dificultades en la separación”, detalló.

Estas emociones pueden manifestarse de diferentes maneras. El llanto al momento de despedirse, la negativa a asistir a la escuela o incluso algunos síntomas físicos pueden ser parte de este proceso de adaptación.

“Muchas veces aparece el llanto en la puerta de entrada del jardín o puede pasar que entren bien y en el medio de la jornada se angustien”, comentó la psicóloga.

También pueden surgir señales vinculadas a la ansiedad, como dolores de panza, dolor de cabeza, irritabilidad o mayor sensibilidad en el hogar. Frente a estas situaciones, la especialista remarcó que es importante comprender que no se trata de conductas manipuladoras.

“Muchas veces se cree que los niños manipulan con esto, que lo hacen a propósito, y en realidad hay una dificultad real”, explicó.

Estrategias para acompañar la adaptación

Por eso, el acompañamiento de los adultos resulta fundamental durante este proceso. Escuchar, validar lo que sienten los niños y brindar contención emocional puede ayudar a que la adaptación sea más gradual y menos angustiante.

“Primero que nada hay que validar las emociones. Decirles: te entiendo, esto puede costar”, recomendó.

Entre las estrategias que pueden facilitar este momento, Alcaide destacó la importancia de crear pequeños rituales de despedida. Un saludo especial, un dibujo, un papel con un beso de mamá o papá o un objeto simbólico pueden ayudar al niño a sentirse acompañado durante la jornada escolar.

“Los niños viven en el aquí y ahora. Si yo le doy un besito de mamá marcado en un papel, para ese niño ese beso está presente en ese momento”, explicó.

Otro aspecto central tiene que ver con las rutinas. Dormir las horas necesarias, evitar las mañanas apuradas y generar momentos de conexión antes de salir de casa son factores que influyen directamente en el bienestar emocional.

“Los niños necesitan estructura y previsibilidad. Eso les da tranquilidad”, afirmó.

La especialista también remarcó el papel clave de la escuela y de los docentes en este proceso. Los educadores se convierten en figuras de referencia que acompañan al niño durante las horas en las que no está con su familia.

“Los docentes cumplen un rol súper importante porque tienen que convertirse en estas figuras de apego sustitutivas cuando no está mamá o papá”, señaló.

En la mayoría de los casos, la adaptación se logra de forma progresiva durante los primeros días o semanas. Sin embargo, cuando el malestar se mantiene en el tiempo o aparecen síntomas de ansiedad más intensos, es importante consultar con un profesional.

“Cuando vemos que hay mucha angustia, dolor de panza, dolor de cabeza o mucho nerviosismo al ingresar al jardín, es importante consultar”, explicó.

Para cuidar la salud mental durante todo el ciclo escolar, Alcaide también subrayó la importancia del descanso, del juego y de los momentos de calidad en familia.

“El juego es el oficio del niño”, afirmó, y destacó que compartir pequeños momentos cotidianos como leer un cuento, cocinar juntos o simplemente jugar fortalece el vínculo y contribuye al bienestar emocional de los chicos.

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