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A 11 años de Ni Una Menos, el dolor sigue marchando en San Juan
La movilización reunió a familiares de víctimas, mujeres y organizaciones que exigieron justicia por Agostina Vega y por todas las víctimas de violencia de San Juan.
Por Giuliana Díaz
El cielo gris pareció acompañar el clima de una jornada cargada de memoria, dolor y reclamos. 11 años después de aquella movilización que marcó un antes y un después en Argentina, este 3 de junio San Juan volvió a salir a las calles para decir una vez más "Ni Una Menos".
La convocatoria comenzó en la esquina de avenida Libertador y Las Heras, frente a la Legislatura provincial. De a poco fueron llegando mujeres de distintas edades, organizaciones sociales, artistas, madres, hermanas y amigas. Algunas llevaban pañuelos violetas; otras, carteles con consignas de lucha. Entre todas sobresalía uno especialmente conmovedor: un mural con las fotografías de las víctimas sanjuaninas de femicidio.
La marcha de este año estuvo atravesada por la conmoción que generó el reciente femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba. Su nombre se sumó al de tantas otras mujeres cuya ausencia volvió a sentirse durante la jornada.
Antes de comenzar a caminar, el silencio ocupó el lugar de los cánticos. Un minuto para recordar a las que ya no están, a quienes atraviesan situaciones de violencia y a aquellas que aún no logran salir de ese círculo. Luego llegaron los abrazos, las lágrimas y la contención colectiva. "Que caiga con fuerza el feminicida", se escuchó entre las presentes.
Entre las primeras filas estaba Débora Bajinay. En octubre de 2025, su hija Nicole fue asesinada por su pareja. Mientras sostenía su reclamo, explicó por qué decidió estar una vez más en la movilización. "El caso de mi hija salió una vez, cuando la enterré, y el lunes ya nadie hablaba nada. Fuimos a Tribunales y mi hija no se sintió más. Pido que se haga justicia por mi hija y por mí también porque nos mató a todos", dijo.
A pocos metros de ella estaban los padres de Celeste Luna, la joven asesinada por su pareja en 2019. Para la familia, el 3 de junio tiene una carga especial: en esa misma fecha, pero de 2023, la Justicia condenó a prisión perpetua al femicida Matías Mallea. "Es mucho para nosotros vivir esto. No las queremos así, las queremos vivas. Que se corte esto. Ni una más ni una menos", expresó la mamá.
La marcha también encontró a Yanina Quilpatay atravesando días decisivos. El próximo viernes se conocerá el veredicto de Matías Olmedo por el intento de femicidio contra su hija Martina. "Necesitamos que nos escuchen. Dicen que fue una simple pelea, pero fue un intento de femicidio. Por eso es necesario estar acá", sostuvo.
Entre la columna también avanzaba Nancy Duarte, hermana de Estela del Valle Bustos, quien fue asesinada en 2013 cuando tenía 30 años y cursaba un embarazo de seis meses. Su caso se convirtió en el primer femicidio con condena firme de San Juan. "Representa que nos cuidemos entre nosotras. Vengo por mi hermana, para no se olvide su nombre. Tenemos que estar unidas, no puede pasar más. Hay que pedir justicia también por Agostina y todas. Es increíble lo que pasa con todas", expresó.
11 años después de aquella primera convocatoria que cambió para siempre la agenda pública argentina, el reclamo sigue siendo el mismo. Porque detrás de cada cartel hay una ausencia. Porque detrás de cada nombre hay una historia interrumpida. Y porque, para quienes marcharon este miércoles en San Juan, el grito de Ni Una Menos continúa siendo una necesidad urgente. Por Agostina. Por Nicole. Por Celeste. Por Estela. Por Martina. Y por todas.
Una causa que atraviesa generaciones
Entre las columnas también marcharon mujeres que encontraron en Ni Una Menos un espacio para reclamar justicia, visibilizar la violencia de género y transmitir el mensaje a las nuevas generaciones.
Karen Dávila y Mágali Aciar participaron juntas de la movilización. "Venimos a pedir justicia por todas las que no pueden. Es la primera vez que participo de la marcha y estoy muy movilizada por haber tomado la decisión de venir", contó Dávila. Por su parte, Aciar sostuvo: "Estamos acá porque es un compromiso. Debemos alzar la voz porque somos mujeres. Los femicidios no han bajado, pero sí existe una conciencia colectiva desde la primera marcha que hubo".
La movilización también reunió a familias. Gema Guiomar participó junto a sus hijos, Esmeralda, de 7 años, y Pol, de 4. "Las nuevas generaciones deben entender que esto es un derecho. Hay más gente con conciencia de lo que pasa, pero todavía falta un montón. Pasaron 11 años y seguimos marchando", expresó.