Miércoles 29 de Abril
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Salud y Bienestar > Infancias sin pausa

Crianza con estrés y sobreestimulación: claves para el equilibrio

La psicóloga infantil Mariela Serra explica cómo el estrés y la sobreestimulación afectan a niños y brinda herramientas prácticas.

Por Brenda Uñate
Hace 1 hora

La licenciada Mariela Serra analizó cómo el ritmo actual impacta en la crianza y el desarrollo infantil.

En un contexto donde el tiempo parece no alcanzar y las exigencias crecen, la crianza atraviesa uno de sus mayores desafíos. En el programa Salud & Bienestar, que se emite por HUARPE TV, la licenciada Mariela Serra, psicóloga infantil, abordó un tema que interpela a muchas familias: cómo criar en tiempos de estrés y sobreestimulación.

“Es uno de los desafíos que hoy por hoy tenemos en términos de la crianza y estamos atravesados todos por este desafío”, señaló Serra al inicio de la entrevista. La especialista explicó que el problema no solo está en la cantidad de actividades que se suman a la vida de los chicos, sino también en la velocidad con la que se desarrollan.

Según detalló, hoy los niños comienzan cada vez más temprano con múltiples estímulos: escolaridad precoz, deportes, actividades artísticas y uso de pantallas. “El tema es poder encontrar un equilibrio respondiendo a estas necesidades del mundo actual, pero por el otro lado saber, acorde a la etapa evolutiva del chico, poder encontrar ese equilibrio”, afirmó.

El impacto del ritmo acelerado

Uno de los conceptos centrales que desarrolló Serra fue el de “zona amarilla”, un estado en el que el cerebro entra en alerta ante la saturación de estímulos. “Estamos saturando el cerebro con la cantidad de información y con la velocidad”, explicó. En ese contexto, tanto adultos como niños reaccionan con conductas poco adaptativas.

En los chicos, esto puede manifestarse a través de berrinches, irritabilidad o desconexión. “¿Cómo ataca un niño? Con una rabieta. ¿Cómo responde desde la huida? No escucha, se desconecta”, describió. Este escenario también genera tensión en los adultos, alimentando un círculo de estrés compartido.

La especialista hizo hincapié en que muchas veces las dificultades de comportamiento no son responsabilidad del niño. “No es que mi hijo no me hace caso. En realidad yo no le estoy prestando las herramientas que él necesita para hacerlo”, reflexionó.

Pantallas, cansancio y falta de pausa

El uso de dispositivos aparece como uno de los factores más influyentes en la sobreestimulación. Serra advirtió que, aunque se los perciba como herramientas de aprendizaje, pueden generar el efecto contrario. “En la pantalla el chico va a tener mucha información y mucha velocidad, y su cerebro no va a tener la capacidad de acomodar estos nuevos conceptos”, explicó.

Además, señaló que el impacto no termina cuando se apaga el dispositivo. “El chico deja la pantalla y su cerebro sigue activado”, indicó, lo que repercute directamente en el descanso. La falta de sueño reparador afecta procesos clave del desarrollo físico y emocional.

Entre las señales de alerta, mencionó la irritabilidad, la falta de atención, el desinterés y la dificultad para dormir. “Un chico sobrecargado no puede procesar todo lo que recibe, por eso se dispersa”, sostuvo.

Claves para una crianza más saludable

Frente a este escenario, Serra propuso volver a lo esencial: el vínculo. “Lo primero que tienen que hacer los papás es estar vinculados con los chicos”, afirmó. Pequeños gestos cotidianos pueden marcar la diferencia, como iniciar el día con una conexión afectiva en lugar de apuros.

También recomendó organizar las rutinas, incluir pausas entre actividades y diferenciar los ritmos de la semana y el fin de semana. El contacto con la naturaleza, el juego libre y el tiempo sin estímulos son fundamentales.

En este sentido, destacó el valor del aburrimiento como motor de la creatividad. “El aburrimiento es la puerta de la creatividad”, aseguró, y cuestionó la idea de que los padres deben llenar cada momento de sus hijos con actividades.

Por último, dejó un mensaje para los adultos que se sienten desbordados: cambiar la mirada. “No mires solo lo que te faltó. Mirá lo que has podido hacer”, expresó. Y concluyó: “Si cambiamos la mirada, cambia la historia del niño también”.

La crianza, lejos de ser perfecta, es un proceso de aprendizaje constante. En tiempos de apuro, frenar, conectar y revisar prioridades puede ser el primer paso para construir un entorno más saludable para toda la familia.

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