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Registros akáshicos: cómo acceder a la memoria del alma
La terapeuta holística Anabel Alé explicó cómo los registros akáshicos ayudan a comprender, liberar y transformar experiencias de vida.
Por Brenda Uñate Hace 1 hora
En tiempos donde cada vez más personas buscan respuestas en su mundo interior, los registros akáshicos aparecen como una herramienta espiritual que invita a mirar hacia adentro. En el programa Salud & Bienestar, emitido por HUARPE TV, nos visita la terapeuta holística Anabel Alé, quien profundizó sobre esta práctica y su impacto en los procesos de sanación.
“Los registros akáshicos son nuestra biblioteca álmica, es donde se almacena toda nuestra historia”, explicó Alé. Según detalló, allí se guarda información no solo de la vida actual, sino también de experiencias pasadas que, desde esta mirada, influyen en el presente.
La especialista señaló que no se trata de acceder a todo ese “archivo”, sino de encontrar aquello que puede ayudar a sanar. “No podemos leernos todos esos libros de esa biblioteca, pero sí podemos buscar algo que nos sirva para sanar”, afirmó.
Una puerta hacia la comprensión personal
Durante la entrevista, Alé destacó que todas las personas tienen acceso a sus registros, aunque no siempre de manera directa. “Todos tenemos acceso a nuestro libro de la vida porque es propio, es nuestro”, sostuvo. Sin embargo, aclaró que muchas veces es necesario el acompañamiento de un terapeuta para facilitar esa conexión.
Las sesiones pueden variar según el enfoque del profesional. Hay quienes canalizan información a través de la palabra, la escritura o imágenes. En todos los casos, el objetivo es similar: obtener claridad sobre situaciones personales.
En ese sentido, la terapeuta recomendó enfocarse en preguntas que apunten al crecimiento. “Lo ideal sería ir a buscar qué debo hacer para mejorar tal situación o cómo debo encaminarme”, indicó, marcando la importancia de no quedarse solo en la curiosidad, sino avanzar hacia la transformación.
Liberar bloqueos y transformar la experiencia
Uno de los puntos centrales de esta práctica es su potencial para trabajar sobre emociones y patrones repetitivos. Alé lo graficó con una imagen simple: “Abrir registros akáshicos es como abrir mi casa y abrir las ventanas para que se ventile la energía”. Desde su mirada, ese proceso permite limpiar y ordenar la información interna.
“Solo con abrir registros akáshicos nuestra alma ya se está potenciando, se está alineando y se está limpiando”, aseguró. Esta experiencia puede traducirse en mayor claridad mental, alivio emocional y una sensación de bienestar general.
Además, mencionó que en algunas sesiones pueden aparecer recuerdos simbólicos o escenas que ayudan a comprender conflictos actuales. “Hay casos en que aparece automáticamente el trauma y desde ahí se comienza a trabajar”, relató.
Una experiencia personal y consciente
Alé remarcó que no se trata de una práctica para todos los perfiles. “No es para escépticos”, expresó, y explicó que la apertura necesaria para recibir la información es clave en el proceso. La conexión, según indicó, requiere predisposición y una búsqueda genuina.
En cuanto a la preparación, aseguró que no es necesario cumplir con requisitos previos. Sin embargo, recomendó evitar llegar con una lista extensa de preguntas. “Muchas veces esas preguntas son más mentales que lo que realmente el ser necesita sanar”, advirtió.
Quienes atraviesan una sesión suelen experimentar cambios vinculados a la tranquilidad y la percepción personal. “Hay más libertad y más calma a la hora de recibir información”, describió sobre los efectos más frecuentes.
Al cierre, dejó un mensaje para quienes sienten curiosidad pero aún no se animan: “No tengan miedo, estamos protegidos, es información que tiene que llegar”. En un contexto donde el bienestar emocional gana protagonismo, los registros akáshicos se posicionan como una alternativa que invita a explorar la propia historia desde una dimensión espiritual.