Viernes 01 de Mayo
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Tres ideas de scones salados para lucirse en la merienda

Aprendé a preparar esta masa base versátil para disfrutar versiones de queso, jamón o hierbas en pocos minutos.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
La manteca debe estar bien fría para lograr el hojaldrado.

Cocinar algo rico no tiene por qué ser una tarea pesada para los días de descanso. Muchas veces surge la pregunta sobre "¿Quién quiere trabajar extra el fin de semana?" y la respuesta suele ser buscar opciones prácticas. Los scones salados aparecen como la solución ideal porque se resuelven sin amasar ni usar batidora. Para tener éxito en esta tarea gastronómica "Solo un bowl, los ingredientes y las manos" son suficientes.

La preparación comienza con una base simple que rinde ocho unidades medianas, utilizando dos tazas de harina, una cucharada de polvo de hornear y una cucharadita de sal. El proceso requiere integrar ochenta gramos de manteca bien fría hasta lograr un arenado y luego sumar tres cuartos de taza de leche. Según la experiencia en la cocina, "¿El secreto más importante? No trabajar demasiado la masa. Cuanto menos la manipules, más tiernos y esponjosos quedan".

A partir de este paso se abren tres caminos deliciosos para aprovechar lo que haya en la heladera. La opción más clásica lleva cien gramos de queso rallado y un toque de pimienta. Si se prefiere algo más contundente, se puede optar por el relleno de ochenta gramos de jamón cocido y queso cremoso con orégano. Para quienes buscan algo aromático y liviano, existe la versión donde se reemplazan cuarenta gramos de manteca por tres cucharadas de aceite de oliva, sumando hierbas frescas y ralladura de limón.

Antes de llevar al horno precalentado a doscientos grados, el corte es fundamental para lograr que la masa se abra correctamente. La recomendación técnica indica que "Para que suban parejos, no retorcer el cortante al cortar: apoyarlo y levantarlo recto. Si lo torcés, el scone sube torcido". En menos de veinte minutos sobre una placa con papel manteca, el resultado estará dorado y listo para compartir. Es una de esas preparaciones que invitan a perder el miedo porque "Solo hay que animarse a hacerlos una vez".

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