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Cáscaras de huevo: beneficios reales y errores al usarlas en plantas
Las cáscaras de huevo pueden aportar minerales al suelo, pero su simple colocación alrededor de las plantas no garantiza resultados y puede generar más problemas que beneficios si se hace sin preparación adecuada.
POR REDACCIÓN
Las cáscaras de huevo se han popularizado como enmienda casera para jardines, pero su uso sin preparación adecuada rara vez produce resultados visibles. Además, colocarlas directamente alrededor de las plantas puede atraer plagas, tardar mucho en descomponerse y no liberar nutrientes rápidamente.
Beneficios reales si se preparan bien
Aunque no son una solución milagrosa, las cáscaras de huevo pueden aportar calcio, un mineral fundamental para el desarrollo estructural de las plantas, especialmente aquellas que demandan mucho este nutriente (como tomates o pimientos).
Para que resulten útiles, es recomendable seguir pasos que facilitan su descomposición y disponibilidad de nutrientes:
Lavar y secar las cáscaras para evitar malos olores o hongos.
Triturar o moler hasta convertirlas en polvo fino. Esto aumenta la superficie de contacto y acelera la liberación de calcio en el suelo.
Mezclarlas con la tierra o compost en lugar de dejarlas en la superficie, donde tardan mucho en degradarse.
Qué errores conviene evitar
Hay prácticas comunes que no solo no benefician a las plantas, sino que pueden perjudicarlas:
Colocar cáscaras enteras alrededor de las plantas pensando que así el calcio “llegará” al suelo rápidamente. En realidad, las cáscaras tardan meses o años en descomponerse si no se trituran.
No lavarlas, lo que puede atraer hormigas o roedores al jardín.
Pensar que su aporte es suficiente para corregir deficiencias graves de calcio en suelos pobres; en estos casos suele ser necesario un fertilizante balanceado o enmiendas minerales específicas.
Alternativas para aprovechar las cáscaras
Si querés aprovecharlas de manera más efectiva, estas son buenas opciones:
Compost casero: sumarlas bien trituradas al compost ayuda a enriquecer el material orgánico de desecho con calcio.
Infusión de cáscaras: hervir cáscaras en agua y usarla en pequeñas cantidades como riego aporta lentamente calcio soluble, aunque no reemplaza un abono completo.
Polvo de cáscara en la siembra: integrar polvo de cáscara al sustrato al plantar semillas puede ayudar a un desarrollo inicial más fuerte en cultivos que demandan calcio.
Conclusión: ¿vale la pena?
Sí, las cáscaras de huevo pueden ser útiles, pero solo si se preparan y aplican correctamente. Su aporte principal es calcio y, solo con un manejo adecuado (como molerlas y mezclarlas con compost o tierra) pueden beneficiar el crecimiento y la salud de algunas plantas.
Como en cualquier práctica de jardinería, la clave está en entender cómo funcionan los nutrientes y adaptarlos a las necesidades de cada cultivo, no en aplicar soluciones “mágicas” sin fundamento.