Domingo 19 de Abril
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Virales > A tener en cuenta

Cómo el estilo de vida ayuda a combatir los brotes cutáneos

Expertos proponen tratar el origen sistémico de esta afección inflamatoria mediante hábitos saludables y cuidados diarios.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
El ácaro prolifera cuando el ambiente cutáneo es proinflamatorio.

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta principalmente el rostro en mejillas, nariz, frente y mentón, cursando con brotes y periodos de remisión. Se calcula que esta condición afecta entre el uno y el diez por ciento de la población mundial, manifestándose mayormente en mujeres a partir de los treinta años, aunque en los hombres suele presentarse de forma más severa. Los síntomas característicos incluyen enrojecimiento persistente, episodios de rubor, pequeños vasos visibles, granitos o pústulas, y sensaciones de ardor o picazón, pudiendo comprometer también los ojos en casos de rosácea ocular. Hoy se sabe que se trata de una enfermedad sistémica no delimitada a la piel, vinculada con alteraciones del sistema inmune, inflamación crónica de bajo grado, trastornos gastrointestinales y desequilibrios en la microbiota.

La doctora Florencia Paniego, médica dermatóloga con matrícula nacional 94.996, propone una mirada profunda sobre el terreno donde se desarrolla la afección. Según explica la especialista, "El concepto de terreno cambia la forma de entender la rosácea. En muchas personas, el proceso comienza con una alteración en la glándula sebácea, que produce más sebo ( grasa) y con características que son proinflamatorias. Esto genera un ambiente ideal para que el Demodex prolifere y cause más síntomas. Además, factores hormonales (como los andrógenos), el estrés y la alimentación pueden influir en este proceso". Aunque durante años se consideró al ácaro Demodex como el responsable principal, hoy se sabe que está presente en pieles sanas y que su proliferación es una consecuencia del entorno cutáneo y no la causa del problema.

La relación entre el sistema digestivo y la piel resulta clave en los nuevos abordajes científicos. Paniego enfatiza que "Cada vez hay más evidencia sobre el llamado eje intestino–piel, que explica cómo los desequilibrios en la microbiota intestinal y la inflamación sistémica pueden impactar directamente en la piel, favoreciendo los brotes de rosácea". En este sentido, el manejo diario en casa busca restaurar el equilibrio cutáneo mediante una rutina simple y respetuosa que utilice productos de limpieza suaves, evite exfoliantes agresivos y priorice fórmulas calmantes que reparen la barrera de la piel. Asimismo, el uso de protector solar es indispensable debido a que el sol es uno de los principales desencadenantes.

Para lograr resultados sostenibles, es fundamental identificar factores inflamatorios como el consumo de alcohol, comidas picantes, bebidas muy calientes, cambios bruscos de temperatura y el estrés. El enfoque terapéutico se complementa con un estilo de vida antiinflamatorio que abarque una alimentación rica en antioxidantes, buen descanso, actividad física y el manejo de las tensiones. La doctora Florencia Paniego sintetiza que "Entender la rosácea desde esta perspectiva no solo mejora el abordaje terapéutico, sino que permite obtener resultados más sostenibles en el tiempo. Porque, en definitiva, cuando el terreno se ordena, la piel responde".

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