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El desagradable gesto antirreglamentario que sacó de quicio a Bareiro
La jugada que pudo cambiar la historia: Christian cometió una falta reglamentaria que el árbitro Ostojich no alcanzó a ver.
POR REDACCIÓN
La eliminación de Boca Juniors de la Copa Libertadores sigue sumando capítulos de polémica. Tras la derrota 1-0 ante Cruzeiro, el foco se centró en la expulsión de Adam Bareiro antes del cierre del primer tiempo, una jugada que cambió el destino del partido. Sin embargo, horas después del encuentro, salió a la luz un video captado desde un ángulo inédito que muestra una provocación previa del volante brasileño Christian que pasó inadvertida para el cuerpo arbitral.
En las imágenes, grabadas al ras del campo de juego, se observa cómo minutos antes de la expulsión, Bareiro intentaba aguantar la pelota de espaldas. En medio del forcejeo, Christian realizó un gesto desagradable y antirreglamentario: le tocó la zona glútea al delantero paraguayo, lo que desató la inmediata reacción de furia del atacante Xeneize.
El reclamo que nadie escuchó
Bareiro, visiblemente sacado de sus casillas, reclamó airadamente ante el árbitro uruguayo Esteban Ostojich y el cuarto árbitro, el venezolano Yender Herrera. Pese a la cercanía de las autoridades con la acción, ninguno advirtió el manotazo del brasileño, que según el reglamento de la IFAB, es motivo de expulsión directa por conducta indecente o gestos ofensivos.
El delantero, que terminó viendo la doble amarilla tras un encontronazo posterior con el mismo jugador, pidió disculpas públicas tras el partido. No obstante, el video deja claro que el paraguayo jugó condicionado por una provocación que debió dejar a Cruzeiro con diez hombres mucho antes.
El reglamento es claro
Si el VAR o el árbitro principal hubieran detectado la acción de Christian, el desenlace podría haber sido otro. El uso de gestos abusivos o conductas violentas conlleva la roja inmediata, lo que probablemente hubiera evitado que Bareiro llegara a su límite de pulsaciones.
Lo cierto es que, entre la guapeza de Bareiro y las mañas del volante brasileño, el que terminó pagando caro fue el equipo de Diego Martínez, que se replegó para cuidar el empate y terminó cayendo sobre el final tras el gol de Néiser Villarreal.