Lunes 20 de Abril
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Cultura > A un año

El desgarrador mensaje de María Julia Oliván tras quemarse todo el cuerpo

La periodista compartió en Implacables una emotiva entrevista sobre los duros momentos que vivió tras sufrir graves quemaduras.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Fue asistida en el Hospital Alemán tras quemarse con bioetanol.

A casi doce meses del siniestro doméstico que puso en riesgo su vida, María Julia Oliván brindó un crudo testimonio en el programa Implacables. La periodista detalló el proceso de sanación tras el estallido de un bidón de bioetanol en su estudio, incidente que le provocó quemaduras en el 25% de su cuerpo y la mantuvo dos meses en terapia intensiva.

“En junio va a ser un año. Fue el 13 de junio que me quemé. Después estuve dos meses en terapia intensiva y quince días afuera, y ya en agosto volví a Border. Me acuerdo que me bajé del auto, que me fue a buscar mi marido con mi hijo del garaje, y llegué, me metí en el estudio en lugar de meterme en mi casa”, rememoró sobre su regreso a la actividad.

El camino médico incluyó una seguidilla de intervenciones traumáticas. “Fueron 18 intervenciones. Al principio con una sedación fuerte más o menos zafaba, y después realmente era mucho el dolor. Entonces les pedí anestesia total porque salía muy dolorida, temblando, muy mal realmente”, confesó Oliván. Estos procedimientos, conocidos como toilettes, se realizaban con una frecuencia agobiante: “Eso era dos o tres veces por semana que lo hacíamos. La primera semana fueron tres, después dos veces. Estar ahí en la cama, no poder levantarte me dio aprendizajes”.

En medio del padecimiento, el respaldo de su círculo íntimo y de desconocidos fue su sostén principal. “Mi mamá me estaba cuidando ahí como una leona, mi marido haciéndose cargo de Antonio y de toda la estructura de su rutina y del colegio. Los chicos de Border agarraron e hicieron todos los programas ellos. Me iban a ver. Realmente me sentí muy cuidada y querida”, relató con gratitud. Además, mencionó el apoyo espiritual recibido: “Gente que no conozco me iba a llevar rosarios o estampitas. La verdad que fue una prueba muy dura, donde sufrí mucho, pero que también me permitió descubrir un montón de cosas”.

La experiencia transformó su visión sobre la cotidianeidad y la urgencia de disfrutar el presente. “Esto que todo el mundo repite sobre que no hay tiempo… es algo que también me quedó como enseñanza. Uno está a veces tan focalizado en el trabajo o en los chicos, y cuando ves que la vida puede ser tan finita y que todo puede terminar tan de pronto, decís: ‘Put..., voy a levantarme y voy a tratar de vivir’”, reflexionó. En esa sintonía, añadió: “Voy a tratar de pasarla bien. Voy a tratar de ayudar a la mayor gente que pueda, compartir momentos. Y bueno, dentro de lo que se puede, vivir”.

Sobre el origen del accidente, explicó que ocurrió por un descuido derivado del cansancio extremo mientras intentaba encender una estufa. “Fue con un bidón de bioetanol que estaba prendiendo la estufa de mi estudio de grabación. Habíamos terminado de grabar. Estaba muy cansada y tenía que practicar una obra”, indicó. La descripción visual del hecho fue impactante: “Estaba encendida con un hilito de fuego y explotó el bidón. Se hizo una llamarada y me empezó por la pierna. Yo me vi encendida toda, me vi en el vidrio de enfrente como una fogarada”.

Pese a haber retomado su labor, el proceso clínico sigue vigente. “No me dieron todavía el alta. El alta te lo dan a los dos años. Todavía tengo que terminar de sanar la piel”, aclaró. Actualmente, debe utilizar prendas especiales para contener las secuelas: “Toda la pierna la tengo con una pierna de compresión. Ahora voy a tener que ponerme unos parches de silicona. Y bueno, vas probando, tenés que poder seguir con el tema de las gasas, con las compresiones, porque si no se te inflama la pierna”.

Aunque reconoció que entrenar y cumplir con su rutina es ahora más complejo, Oliván elige exponer sus marcas como forma de sanación colectiva. “Todas tenemos cicatrices debajo del jean. Que no se vean no quiere decir que no duelan. A veces trabajamos mucho solamente para olvidar el dolor”, concluyó.

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