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Fuerte boom de inscriptos en Ingeniería de la UNSJ impulsado por la minería
Frente a una cifra récord de aspirantes, la UNSJ prepara su infraestructura con aulas acondicionadas y educación mediada por tecnología.
La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) se enfrenta a un fenómeno sin precedentes: un número récord de aspirantes que supera los 2.880 inscriptos, según datos al 23 de enero. Este interés masivo, impulsado por las expectativas sobre el desarrollo minero y productivo de la provincia, plantea un desafío inmediato: la capacidad de infraestructura y la eficiencia en los egresos para convertir esta oportunidad en profesionales que sostengan el crecimiento.
Las cifras de una alta demanda
La decana de Ingeniería, Andrea Díaz, confirmó en diálogo con DIARIO HUARPE el panorama excepcional: “Tenemos un número de aspirantes récord de 2.886 al 23 de enero, y las inscripciones siguen abiertas”. De ellos, 350 estudiantes ya aprobaron el ingreso en modalidad a distancia y están en condiciones de comenzar a cursar este año. El curso intensivo presencial se retomará el 2 de febrero.
La distribución por carreras marca un cambio de tendencia histórica. “La que más se destaca es Ingeniería de Minas con 668 aspirantes, superando los 500 del año 2025”, señaló Díaz. Esta cifra no solo duplica con creces los tradicionales ingresos de esa especialidad, sino que desplaza a las históricamente más elegidas, Civil e Industrial. El repunte se atribuye directamente a “la actividad minera proyectada en San Juan”, según la decana.
Infraestructura: el desafío del aumento súbito
Frente al interrogante central sobre si la facultad está preparada en infraestructura para esta avalancha, la decana admitió los esfuerzos y las limitaciones. “Hemos trabajado en enero para adecuar aulas e impulsamos la educación mediada por tecnologías con modelos híbridos”, explicó. Sin embargo, hizo una salvedad crítica para la carrera estrella: “El Departamento de Ingeniería de Minas es chico porque históricamente tenía pocos egresados (6 a 10 por año), pero la matrícula de ingresantes ha ido aumentando”.
Esta declaración subraya la tensión entre una infraestructura dimensionada para un flujo histórico bajo y la nueva realidad de una demanda masiva. La apuesta para absorber el impacto recae, en parte, en la expansión de la virtualidad y los modelos híbridos, que permiten flexibilizar el uso de espacios físicos.
El otro frente: la batalla por los egresos
El récord de ingresantes sería un éxito incompleto sin una mirada sobre los egresos. Díaz brindó datos alentadores pero que revelan la magnitud del desafío en la retención de estudiantes. “El último año tuvimos unos 160 egresados. Estamos en una tasa de egreso del 25%, la cual va creciendo, ya que en 2021 estábamos en un 20%”, detalló. Esto significa que, de cada 100 que ingresan, solo 25 llegan a finalizar la carrera.
Para combatir la deserción, la facultad apuesta a políticas de flexibilización. Díaz destacó como fundamental “el Régimen del Estudiante Trabajador aprobado por el Consejo Superior, porque la Facultad debe ser flexible ante la necesidad del joven que requiere trabajar”. Reconoció que “la deserción o el alargamiento de la carrera muchas veces es por la falta de recursos económicos para sostener una carrera que requiere gran disciplina y tiempo”.
Estrategias de articulación y oferta técnica
Como estrategia de base, la facultad lleva cinco años con un programa de articulación con escuelas secundarias y técnicas, trabajando en “la currícula, formación docente y talleres virtuales de física para unir el camino entre el nivel secundario y la universidad”.
Paralelamente, la oferta de tecnicaturas muestra una demanda robusta, con 516 inscriptos en Mantenimiento de Máquinas Pesadas y cientos más en Agroindustria e Industria Alimentaria, respondiendo a una necesidad concreta de perfiles técnicos para el sector productivo.
La Facultad de Ingeniería de la UNSJ captura un interés juvenil sin precedentes, alimentado por la perspectiva económica provincial. Su capacidad para transformar esta masa crítica de aspirantes en una generación histórica de ingenieros dependerá de cómo resuelva en el corto plazo los cuellos de botella en infraestructura específica (como en Minas) y consolide en el mediano plazo las políticas que mejoren la tasa de egreso, en un delicado equilibrio entre calidad académica, flexibilidad y recursos.