Judiciales > Tras el veredicto
Fallo en el caso Andreoni: 12 años de prisión y la querella considera justa la pena
El abogado querellante destacó que la familia de la víctima “está conforme” con la condena a 12 años y remarcó que el fallo les permite empezar a cerrar un proceso marcado por el dolor y la revictimización.
El tribunal que juzgó el crimen de Diego Andreoni dio a conocer el veredicto y la condena en primera instancia: Julio Castro fue sentenciado a 12 años de prisión por el homicidio ocurrido en el marco de un campeonato de fútbol amateur. En tanto, el otro imputado, Franco Gómez, fue absuelto.
Tras la audiencia, el abogado querellante, Federico González Viola, valoró el fallo y señaló que la pena “está dentro de los márgenes”. “Hoy terminamos con el juicio. Los jueces dieron a conocer la condena, que fue de 12 años para Castro, y nosotros interpretamos que está dentro de lo que corresponde”, explicó.
El letrado indicó además que el próximo 22 de abril se conocerán los fundamentos de la sentencia: “Ahí vamos a ver qué es lo que han analizado los jueces conforme a derecho para dictar esta condena”.
En relación a una eventual apelación, González Viola dejó entrever que, por el momento, la familia de la víctima se encuentra conforme con la resolución judicial. “Tanto la familia como nosotros hemos buscado la verdad a lo largo de este año y están conformes con la condena impuesta”, afirmó.
No obstante, remarcó el impacto irreparable del hecho: “Ninguna condena va a devolverle el hijo a la familia. Diego tenía una hija de 7 años, tiene mamá, papá, y esa pérdida no la repara ninguna sentencia”.
Sobre la absolución de Gómez, el querellante sostuvo que durante el juicio no se logró acreditar su participación en el hecho: “A lo largo de las jornadas no hemos podido demostrar que haya intervenido directamente en el encubrimiento, que era lo que se le imputaba”.
Finalmente, González Viola señaló que el fallo trae cierto alivio para los familiares, luego de un proceso extenso y doloroso: “La familia quería terminar con el juicio para poder descansar de todo este sufrimiento y de la revictimización que implica atravesar estas instancias”.
Con la sentencia ya dictada, la causa entra ahora en una nueva etapa, a la espera de los fundamentos del tribunal, mientras la familia de la víctima busca cerrar un proceso marcado por el dolor.