Economía > Crisis industrial
Georgalos volvió a suspender trabajadores y redujo los sueldos un 20%
La empresa argumenta una caída en las ventas, pero desde el sector señalan el impacto de la apertura de importaciones desde Brasil, que ya provocó el cierre de otras firmas emblemáticas como La Paila y Fate.
POR REDACCIÓN
La crisis que atraviesa Georgalos desde el último trimestre de 2025 se profundiza. La empresa, responsable de golosinas icónicas de la Argentina como el Mantecol, notificó una nueva ronda de suspensiones que involucra a delegados sindicales y a personal con más de tres décadas de antigüedad en la firma. Finalizado el proceso de suspensiones que se extendió por tres meses y que afectó a la totalidad de los 600 operarios de la planta ubicada en la localidad bonaerense de Victoria, ahora el nuevo período arranca con una tanda de 20 trabajadores, quienes además sufrirán un recorte del 20 por ciento en sus salarios.
A fines del año pasado, la empresa argumentó que la medida respondía a un drástico derrumbe en las ventas. Sin embargo, en el sector también señalan el impacto que representa la importación de golosinas y alimentos desde Brasil, una política que alienta el gobierno de Javier Milei con el objetivo declarado de frenar la inflación.
Tras conocerse el sostenimiento de las suspensiones, los trabajadores de la planta realizaron asambleas para debatir la legalidad de la medida, aplicada mediante el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla suspensiones por fuerza mayor o por falta o disminución de trabajo no imputable al empleador. En la planta existe un creciente malestar con la pasividad del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) y reclaman una acción urgente para repudiar las suspensiones y el adelantamiento compulsivo de vacaciones, una medida que consideran puede ser el preludio de una avanzada de reducción de personal.
El impacto de la apertura de importaciones
La situación de Georgalos no constituye un caso aislado. La apertura total de importaciones impulsada por el gobierno nacional está generando un efecto devastador sobre la industria nacional de golosinas. Solo en las últimas semanas cerró la histórica fábrica de alfajores La Paila en Córdoba, mientras que la empresa que lanzó los caramelos "No hay plata" durante la campaña electoral de Milei tuvo que vender su fábrica. También la planta de cerveza Corona, inaugurada en 2020, redujo fuertemente su dotación de personal como consecuencia de la caída en las ventas.
El fenómeno se extiende a otros sectores industriales. La fábrica de tractores Pauny atraviesa una situación muy delicada, al igual que Metalfor, mientras que la fábrica de neumáticos Fate directamente cerró sus puertas, un evento que golpeó a una sociedad que hasta ahora parece adormecida ante la sucesión de cierres de fábricas.