Publicidad
Publicidad

Provinciales > Día del Mecánico

De la vocación al taller propio: Rodolfo Quinteros, 41 años de vida como mecánico

A los 64 años, Rodolfo Quinteros sostiene su taller y su legado familiar en San Juan como mecánico desde hace más de cuatro décadas.

Hace 14 horas
Rodolfo Quinteros lleva 41 años dedicado a la mecánica automotor. "Mi sueño siempre fue ser mecánico". Foto: DIARIO HUARPE/Gabriel Flores.

Rodolfo Quinteros tiene 64 años y lleva 41 dentro del rubro mecánico. Su historia es la de una vocación temprana que se transformó en un proyecto de vida, sostenido durante décadas entre herramientas, motores y clientes. Con el tiempo, el taller propio no solo se convirtió en su principal fuente de trabajo, sino también en un espacio familiar donde sus hijos varones, Hernán y Franco, siguieron sus pasos.

Su camino comenzó en 1981, luego de recibirse como técnico mecánico en la escuela técnica Obreros del Porvenir. Su primer empleo fue en una concesionaria que ya no existe, Automotores Casas, donde adquirió experiencia antes de iniciar su actividad de manera independiente.

Publicidad

Foto: DIARIO HUARPE/Gabriel Flores.

“Comencé a trabajar en una agencia y, con el paso de los años, decidí continuar por cuenta propia. Siempre tuve el objetivo de tener mi taller”, recordó en diálogo con DIARIO HUARPE. Esa decisión marcó el rumbo de su carrera y le permitió construir una trayectoria sostenida en el tiempo.

La elección del oficio no fue heredada. “Provengo de una familia de albañiles y constructores, pero desde muy chico tenía claro que quería dedicarme a la mecánica. Era lo que me gustaba y por eso decidí estudiarlo”, explicó.

Publicidad

Foto: DIARIO HUARPE/Gabriel Flores.

La pasión como motor de toda una vida

A pesar de las dificultades del contexto, Rodolfo asegura que volvería a elegir el mismo camino. El taller propio, aquel objetivo que se propuso al comenzar, es hoy el resultado de años de esfuerzo y constancia.

“Este trabajo te tiene que gustar. Mi sueño siempre fue ser mecánico y tener mi propio taller. Hoy puedo decir que lo cumplí y no me imagino haciendo otra cosa”, afirmó.

Rodolfo Quinteros, mecánico.

Su historia refleja el valor de la vocación y el trabajo sostenido en el tiempo, pero también la continuidad de un oficio que pasa de generación en generación y que, más allá de los cambios tecnológicos y las dificultades económicas, sigue siendo esencial en la vida cotidiana.

Publicidad

El taller como espacio familiar

Con el paso del tiempo, el trabajo también se convirtió en una herencia. Su hijo mayor, Hernán, trabajó durante años junto a él y actualmente se desempeña en una empresa fuera de la provincia. El menor, Franco, continúa en el taller y aprende el oficio día a día.

Foto: DIARIO HUARPE/Gabriel Flores.

“Es una satisfacción poder trabajar con mi hijo. A Franco le gusta la mecánica y está en proceso de aprendizaje, pero tiene interés y compromiso”, contó. La transmisión del conocimiento y la experiencia se da en la práctica cotidiana, entre diagnósticos y reparaciones.

Adaptarse a los cambios tecnológicos

En más de cuatro décadas de trabajo, el oficio cambió de manera significativa. La incorporación de electrónica, sensores y sistemas de diagnóstico obligó a los mecánicos a actualizar sus conocimientos.

Foto: DIARIO HUARPE/Gabriel Flores.

“Las épocas han cambiado y hay que adaptarse. Hoy los vehículos son más tecnológicos, por lo que es necesario capacitarse y entender los nuevos sistemas para poder trabajar correctamente”, señaló. A pesar de las transformaciones, considera que cada etapa tuvo sus desafíos y que el aprendizaje permanente forma parte de la profesión.

Menos clientes y mayores costos

El contexto económico actual impactó de lleno en la actividad. Según su experiencia, la cantidad de trabajos disminuyó entre un 30% y un 40% en el último tiempo.

“Los costos de repuestos y de mano de obra han aumentado mucho. Una reparación importante, como el tren delantero, puede superar el millón de pesos”, explicó. Frente a estos valores, muchos clientes optan por postergar los arreglos.

Foto: DIARIO HUARPE/Gabriel Flores.

“La gente prioriza otros gastos y trata de usar el vehículo hasta que el problema ya no puede esperar. Eso se nota en la cantidad de trabajos que ingresan al taller”, agregó.

Para sostener la actividad y afrontar los gastos del espacio, decidió alquilar parte del galpón a otros especialistas, como electricistas y chapistas, lo que le permite equilibrar los costos fijos.

Publicidad
Publicidad
Más Leídas
Más Leídas
Publicidad
Publicidad

ÚLTIMAS NOTICIAS