Lunes 23 de Marzo
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Economía > Inflación

La nafta en Argentina ya está entre las más caras de la región

Tras los últimos aumentos, el litro de nafta en Argentina alcanzó los US$ 1,3 y posicionó al país entre los más caros de la región, impulsado por la suba del petróleo, la quita de subsidios y la actualización de impuestos.

POR REDACCIÓN

Hace 10 horas
Argentina se alinea con precios internacionales de combustibles. FOTO: Gentileza

Durante años, Argentina se ubicó entre los países con la nafta más barata de América del Sur. Sin embargo, en un corto período, esa situación se revirtió y el país pasó a posicionarse entre los más caros de la región, impulsado por una combinación de factores económicos y cambios en la política energética.

Según datos del sector, el litro de nafta costaba alrededor de 0,60 dólares en enero de 2021, en un contexto de precios regulados y subsidios. Con el paso del tiempo, y especialmente tras la asunción del presidente Javier Milei, se inició un proceso de desregulación que modificó la dinámica del mercado. Así, el valor pasó de unos 0,70 dólares en diciembre de 2023 a cerca de 1 dólar en marzo de 2025.

En las últimas semanas, el incremento se aceleró: el litro pasó de 1,1 a 1,3 dólares, lo que representa una suba superior al 10% en menos de un mes. Este salto se dio en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas, como el conflicto en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, que impactaron en el precio del petróleo.

Entre los más caros de la región

Con estos valores, Argentina pasó a ocupar el tercer lugar en el ranking de combustibles más caros de América del Sur. El listado es encabezado por Uruguay, con 1,89 dólares por litro, seguido por Perú con 1,53. Detrás se ubica Argentina, con 1,34, muy cerca de Chile, que registra 1,33.

Más abajo aparecen Brasil (1,22), Colombia (1,07), Paraguay (1,05) y Bolivia (1,00). Cierran la lista Ecuador (0,72) y Venezuela (0,03), este último con precios fuertemente subsidiados.

Los factores detrás de la suba

El encarecimiento de los combustibles responde a múltiples variables. Uno de los principales factores es el aumento del precio internacional del petróleo, que en marzo registró una suba cercana al 30% en el indicador Brent, referencia clave para el mercado local.

A nivel interno, el cambio más relevante fue el fin del atraso en los precios. Durante años, los valores estuvieron artificialmente bajos en dólares, lo que generaba distorsiones en el mercado. Con la devaluación de fines de 2023 y la actualización del tipo de cambio, los precios comenzaron a “sincerarse” y a alinearse con los niveles internacionales.

En ese marco, el Gobierno avanzó hacia un esquema de paridad de importación, conocido en el sector como import parity, que busca equiparar el precio local con el costo de importar combustibles.

A esto se sumó la actualización de impuestos que permanecían congelados, como los aplicados a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, lo que también impactó en el precio final al consumidor.

Un mercado con nueva dinámica

Otro cambio significativo fue la forma en que se aplican los aumentos. Las petroleras adoptaron un esquema de micro ajustes más frecuentes, en lugar de incrementos puntuales y espaciados. Estas subas responden a variables como el tipo de cambio, la inflación, los costos logísticos y la cotización internacional del crudo.

En este contexto, empresas como YPF aplicaron incrementos graduales —del 12% en naftas súper y 7% en premium en el último período— con el objetivo de evitar un impacto brusco en la inflación y en la demanda.

No obstante, desde el sector advierten que, si el precio internacional del petróleo continúa en alza, todavía podría haber nuevos incrementos en los surtidores. Mientras tanto, el consumo muestra señales de estancamiento, con una leve suba interanual de apenas 0,1% en enero, tras meses de caída.

De este modo, el país dejó atrás su histórico posicionamiento como uno de los más baratos de la región y enfrenta ahora un escenario de precios más alineados con el mercado internacional, pero con mayor impacto en el bolsillo de los consumidores.

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