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La salud digital: ¿cómo evitar la dependencia al smartphone?
POR REDACCIÓN
Si bien los dispositivos electrónicos como computadoras y teléfonos celulares pueden ser herramientas muy beneficiosas en términos productivos, usarlos de manera excesiva y compulsiva puede afectar negativamente nuestra vida, el desempeño educativo y laboral y las relaciones sociales, familiares y amorosas. Y es necesario revertir la situación.
Cuando notamos que estamos más tiempo “escroleando” por las redes sociales, interactuando con videojuegos o navegando por internet que vinculándonos con personas de manera presencial; no podemos dejar de revisar las notificaciones, mensajes y correos recibidos; y entramos en pánico cuando el moto g22 o Xiaomi Note 10 se nos está quedando sin batería, estamos ante una posible dependencia y es momento de revisar nuestra forma de relacionarnos con la tecnología en general y con el teléfono en particular.
A continuación, vamos a ahondar en los síntomas y las consecuencias de la dependencia tecnológica.
La adicción y la falta de control de los impulsos
La adicción al Smartphone es también conocida como “nomofobia”, que es el miedo a quedarse sin teléfono móvil, y suele ser generada por una interacción compulsiva con internet; por eso apareció de la mano de los dispositivos con conexión a la red. La dependencia es promovida por las aplicaciones y programas online, no por el aparato en sí.
Así, nadie desarrolló una adicción en la época de esplendor del Nokia 1100, con el que sólo se podía llamar, mandar mensajes de texto y jugar al “Snake”. La problemática surgió mucho más tarde, con la aparición de los primeros modelos que podían conectarse a internet, y continuó avanzando y profundizándose a medida que los equipos ofrecieron más y más prestaciones virtuales, como los Nokia con Android, el Motorola g22, el Xiaomi Note en cualquier versión y todos las alternativas de iPhone, por dar algunos ejemplos.
Relaciones virtuales
La interacción desmedida con redes sociales como Facebook o Instagram, con aplicaciones de citas como Tinder o Happn y con apps de mensajería como WhatsApp o Gmail, puede sobrepasar en tiempo y forma el vínculo real y personal con amigos o posibles parejas. De hecho, es frecuente ver parejas o grupos de personas sentadas en una mesa de restaurant en completo silencio interactuando con sus dispositivos.
Aunque llamativo y algo preocupante, este fenómeno tiene cierto sentido. Porque conocer gente en línea puede resultar muy atractivo, sobre todo para las personas tímidas y ermitañas y para las que no tienen o encuentran entornos en los que socializar. Además, los vínculos virtuales tienen sus propios códigos y no demandan las mismas exigencias que las relaciones sociales “reales”. En el caso de las apps de citas, el riesgo es centrarse en relaciones cortas y múltiples y desalentar o despreciar la concreción de un vínculo afectivo/amoroso comprometido y a largo plazo.
Desatención al mundo real
La navegación excesiva por internet, el consumo desmedido de noticias y videos y las jornadas prolongadas de juegos en línea lógicamente le quita tiempo al resto de nuestras actividades. El estudio, el trabajo, el deporte, los hobbies y los encuentros sociales se ven afectados y descuidados por nuestra dependencia y, en casos extremos, puede traer consecuencias. Las personas pueden aislarse y volverse solitarias y sedentarias, desmejorar su rendimiento escolar y laboral y hasta recibir llamados de atención por parte de sus superiores.
Adicciones cibernéticas
Como sabemos, internet nos facilita muchas cosas, pero algunas pueden ser muy negativas. El consumo permanente y excesivo de pornografía online y el intercambio de videos, fotos y mensajes íntimos pueden dañar la vida afectiva, amorosa y sexual real y la salud emocional en general.
Otra problemática es la asociada con los videojuegos por plata, las apuestas, las compras online y las subastas. En todos los casos, una interacción desmedida puede traer como consecuencia problemas laborales y económicos. Si bien la ludopatía existe desde mucho antes, la disponibilidad y el acceso que permiten internet ha agravado notablemente la adicción al juego.
En el caso de las compras y las subastas, algunos usuarios son capaces de mantenerse despiertos o despertarse a la madrugada sólo para aprovechar una oferta o quedarse con un producto subastado.
Efectos de la adicción al teléfono
Si bien la computadora también tiene acceso a internet y puede generarnos una falta de control de nuestros impulsos, el celular está siempre a nuestro alcance. Al igual que el alcohol y las drogas, puede provocarle a nuestro cerebro la liberación de dopamina y afectar nuestro estado de ánimo y crear rápidamente una tolerancia que nos genere la necesidad de estar cada vez más tiempo delante de la pantalla para sentir placer.
La dependencia al Smartphone puede ser sintomática de otras problemáticas de esta época, como la soledad, la depresión, la ansiedad y el estrés; o agravar otras. Quienes interactúan con el celular para aliviar la ansiedad, la soledad o la dificultad para socializar, sólo obtienen como resultado una situación de aislamiento aún peor. Es decir que el remedio se vuelve peor que la enfermedad. Veámoslo con más detalles.
Aumento de la soledad y la depresión
Varios estudios sobre el tema concluyen que las personas, sobre todos los jóvenes y adolescentes, presentan más ansiedad y depresión cuando hacen un uso excesivo de las redes sociales. Porque se frustran aspirando a formas de vida que “conocen” en el mundo virtual y que distan mucho de la suya y se comparan permanentemente con perfiles que no se asemejan para nada con ellos, tanto en lo físico, como en lo laboral y lo vincular/afectivo. Y esto fomenta aún más los sentimientos de soledad y depresión.
Aumento de la ansiedad
En la misma línea, los estudios especializados indican que la mera presencia de un teléfono celular en un ambiente laboral, genera más ansiedad en los trabajadores y disminuye el rendimiento personal y grupal. Es decir, que el uso del dispositivo incrementa estas situaciones y repercute negativamente tanto a nivel emocional como productivo.
Aumento del estrés
Desde hace unos años, el trabajo remoto le ha dado mucho protagonismo al Smartphone. Se ha transformado en una herramienta que borra los límites del horario laboral al punto tal de generarnos la exigencia de estar atentos permanentemente para enviar o responder mensajes o correos vinculados al trabajo en momentos en los que deberíamos disfrutar del tiempo libre y personal. Este escenario aumenta notablemente los niveles de estrés.
Alteración del sueño
Abuso del teléfono genera alteraciones de sueño y no sólo porque cuanto más tiempo le dedicamos menos tiempo destinamos a dormir. Aunque sea de noche, las pantallas emiten una luz azul que le envía al cerebro el mensaje de que aún es de día y nos dificulta conciliar el sueño. Y esto trae consecuencias en la memoria, la capacidad pensativa y cognitiva y la salud mental en general.
Síntomas de la adicción al teléfono
- Tener dificultades para terminar tareas en el trabajo o la casa y abandono de las tareas domésticas por dedicarle ese tiempo al teléfono
- Desvincularse de familiares y amigos por interactuar más con el dispositivo que con ellos durante los encuentros
- Esconderse para utilizar el teléfono o mentir respecto al tiempo que se lo usa
- Sentir FOMO, miedo o incomodidad por perderse un acontecimiento, evento o información por no revisar el teléfono regularmente
- Sentir ansiedad cuando el teléfono se queda sin batería, deja de andar o queda olvidado en otro lado.