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Laia Benegas, una representante apasionada por la danza
La nuevejulina rescata la historia de su departamento y apuesta a la danza como el hobby de su vida.
Laia Benegas es la embajadora cultural de 9 de Julio, tiene 18 años y enumera entre sus pasiones la danza y pasar tiempo con sus familias. Es bailarina de danzas árabes y busca en un futuro perfeccionarse en la provincia de Buenos Aires.
Se describe como una persona auténtica, sencilla y muy soñadora. Sobre lo que la motivó a presentarse, cuenta que fue el apoyo de la gente, que le demostró lo capacitada que estaba para ser embajadora.
Respecto al rol de embajadora, lo define como un espacio para darle voz al departamento y por lo tanto lo toma como una tarea de mucha responsabilidad.
En relación al cambio de paradigma de reina a embajadoras, Laia dice que le gustaron ya que se corre el foco de la belleza exterior para darle lugar a lo introspectivo, agrega que con este cambio muchas pudieron mostrarse como son.
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Al momento de hablar de 9 de Julio, la embajadora lo describe como un lugar dotado de sencillez y calidez humana, sin olvidar la tranquilidad que se respira. También resaltó los atributos turísticos del lugar. El primero se relaciona con una fusión entre historia y leyenda, ya en la memoria del pueblo, se dice que la Difunta Correa partió desde el distrito de la Majadita, lo que lo hace un punto de interés para sus devotos. Otro atractivo se vincula al turismo religioso, la Cabalgata Brocheriana.
Sobre la temática evolución, ella comentó que es la actitud que impulsa que cada una crezca día a día y pueda luchar por lo que se cree. Después lo relacionó con su evolución personal, siente que todas las responsabilidades que ha ido tomando día a día la han hecho crecer.
Por último eligió tres momentos que la definen. En primer lugar nombró a su familia, ya que son su incondicional apoyo y son ese combustible que alimenta sus ganas de superarse. El segundo momento es con sus sobrinos, el vínculo que siente por ellos es muy fuerte ya que lo recuerda como la primera vez que sintió amor verdadero. El tercero está relacionado con lo que define como su vida, la danza. En ella encuentra un espacio que le permite desarrollarse como persona, le permite crecer y si pudiera elegir, lo haría por el resto de sus días.