Con una carrera que abarcó más de seis décadas, el mundo del arte y la política argentina visten de luto. El actor Luis Brandoni, uno de los últimos grandes referentes de su generación, murió este lunes a los 86 años. La triste noticia fue confirmada por su amigo, el productor Carlos Rottemberg.
Brandoni se encontraba internado en la terapia intensiva del Sanatorio Güemes a causa de un hematoma que sufrió tras una caída en su domicilio. "Murió Luis Brandoni. Con Beto se va el último primer actor de una generación inolvidable", expresó Rottemberg, visiblemente conmovido. "Impulsor del teatro nacional, desde esta Casa Teatral seguiremos aplaudiendo su compromiso permanente, que excedió el ámbito del escenario. Hoy es un día muy triste para nuestra cultura".
El productor también adelantó detalles sobre la despedida del artista: "Estamos organizando su despedida. La idea es que sea mañana desde el mediodía en la Legislatura y el martes a la mañana en el Panteón de Actores".
Una vida dedicada al arte
Adalberto Luis Brandoni nació el 18 de abril de 1940 en Dock Sud, Buenos Aires, en el seno de una familia trabajadora. Su vocación artística, sin embargo, se manifestó tempranamente: a los ocho años ya organizaba obras de títeres y poco después debutó en la radio. Su debut profesional en teatro llegó el 2 de mayo de 1962, y desde entonces no paró de cosechar éxitos.
A lo largo de su carrera, Brandoni construyó un arquetipo inolvidable del actor argentino. Participó en cerca de 60 películas, entre las que se destacan títulos fundamentales como La Patagonia rebelde, La tregua, La odisea de los giles y, por supuesto, Esperando la carroza, donde su famosa frase de "las tres empanadas" se grabó en el imaginario popular.
En televisión, tuvo 25 participaciones, siendo recordado por sus papeles en Mi cuñado (junto a Ricardo Darín), Un gallo para Esculapio y El hombre de tu vida (con Guillermo Francella). Su último gran éxito en la pantalla fue la serie Nada (2023), donde compartió cartel con Robert De Niro, con quien forjó una entrañable amistad.
Sin embargo, fue en el teatro donde Brandoni dejó su sello más indeleble. Con casi 70 títulos en su haber, obras como Stéfano, Made in Lanús (que también dirigió) y Parque Lezama (junto a Juan José Campanella) son parte de su legado. "Lo que más me gusta es el teatro, porque uno puede ver realmente qué pasa con su trabajo", solía decir.
Militancia, exilio y compromiso político
Más allá de los escenarios, Brandoni fue un militante activo y una figura clave del gremialismo. Fue Secretario General de la Asociación Argentina de Actores durante 11 años, un período que estuvo marcado por la defensa de los derechos laborales, pero también por amenazas y violencia política.
En 1975, las amenazas de la Triple A lo obligaron a exiliarse en México. Regresó a los diez meses, impulsado por la nostalgia y, como él mismo confesó una vez, por la necesidad de ver a River Plate campeón. El peligro, sin embargo, persistió: en 1976 fue secuestrado y llevado al centro clandestino de detención Automotores Orletti, de donde fue liberado gracias a la presión de sus colegas.
Su identificación con la Unión Cívica Radical (UCR) lo llevó a ocupar cargos públicos: fue diputado provincial, candidato a senador y, en los últimos años, parlamentario del Mercosur por Argentina. "Hice política durante muchos años de mi vida y no dejé de ser decente", reivindicaba.
Amor, familia y despedida
En el plano personal, Brandoni tuvo una vida amorosa intensa. Estuvo casado durante 33 años con la actriz Martha Bianchi, con quien tuvo a sus hijas Florencia y Micaela. Luego, en 2007, contrajo matrimonio con la productora Mónica López, de quien se separó en 2021. En sus últimos años, compartió su vida con la directora Saula Benavente.
El actor supo sintetizar su visión sobre la vida y la muerte con una reflexión que hoy resuena con especial fuerza: "No le tengo miedo a la muerte. Sé que a todos nos va a tocar, pero admito que irme me daría mucha lástima".
Luis Brandoni se va, pero deja una huella profunda en la cultura, el gremialismo y la vida pública del país. Su legado, entre el arte, la ética política y el afecto familiar, permanecerá en el recuerdo de quienes lo aplaudieron y en el eco de su voz honesta.