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Pérdida de visión: Argentina participa de un estudio mundial clave de innovación oftalmológica
Argentina se convirtió en el único país de Latinoamérica en participar de la fase 3 de un estudio internacional de terapia génica para la degeneración macular húmeda, una de las principales causas de pérdida de visión central en adultos mayores.
POR REDACCIÓN
Argentina marcó un hito en investigación clínica oftalmológica al sumarse a la fase 3 del ensayo global 4DMT – estudio 4FRONT-2, un protocolo de terapia génica que busca transformar el tratamiento de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) en su forma húmeda, enfermedad que compromete la visión central y afecta principalmente a adultos mayores.
El país es, hasta ahora, el único representante de Latinoamérica en esta etapa avanzada del estudio, que se desarrolla también en Estados Unidos y Europa. Argentina ya incluyó al primer paciente de la región en el ensayo a través del Charles Centro Oftalmológico, que lidera el reclutamiento local.
La degeneración macular húmeda deteriora la visión central (esencial para tareas como leer, reconocer rostros o manejar) y suele presentarse después de los 55 años, con mayor incidencia a partir de los 75. Los tratamientos actuales implican inyecciones intraoculares periódicas de antiangiogénicos, que frenan la progresión del daño pero requieren aplicaciones cada uno o dos meses.
El protocolo en fase 3 propone una única inyección intraocular que introduce un vector viral diseñado para que las propias células del ojo produzcan de forma sostenida el agente terapéutico. Estudios previos de fase 1 y 2 mostraron resultados promisorios en seguridad y eficacia, lo que permitió avanzar a la última etapa antes de una eventual aprobación regulatoria.
Según los datos del estudio, si se confirman los resultados esperados, la terapia génica podría reducir de forma significativa la necesidad de inyecciones periódicas (en más del 80 % de los pacientes), disminuir la carga terapéutica, espaciar los controles clínicos y mejorar la adherencia al tratamiento, lo que se traduciría en mayor calidad de vida y autonomía para quienes la padecen.
La inclusión de pacientes argentinos en esta fase del ensayo pone al país a la vanguardia de la innovación oftalmológica en la región, potenciando la capacidad local de investigación clínica y posicionando a sus equipos médicos y científicos en un frente de desarrollo terapéutico global.