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Rompió un televisor en plena audiencia y le unificaron la pena: más de 11 años preso
El interno fue condenado por dañar un televisor durante una audiencia en Tribunales. La Justicia unificó penas y deberá cumplir más de 11 años de prisión.
POR REDACCIÓN
El interno Axel Hernán Rojas, de 28 años, volvió a quedar en el centro de la escena judicial tras protagonizar un nuevo episodio de violencia en el edificio de Tribunales. Con esta reciente condena, su pena total supera los 11 años de prisión efectiva, consolidando un extenso historial de conflictos tanto dentro del Penal de Chimbas como en ámbitos judiciales.
El hecho ocurrió el pasado 5 de marzo, cerca de las 10.20, durante una audiencia en la UFI Genérica en la que Rojas estaba imputado por una causa de lesiones contra un agente penitenciario. En la sala se encontraban presentes el fiscal Fernando Bonomo, la ayudante fiscal Lucía Escudero, el juez, la defensa oficial y personal policial de custodia.
Según consta en la investigación, al finalizar la audiencia y disconforme con el resultado, Rojas reaccionó de manera violenta. Intentó abalanzarse sobre el personal de fiscalía, situación que fue rápidamente controlada por el efectivo policial encargado de su custodia. En medio del forcejeo, el interno golpeó con el puño un televisor ubicado en la sala 16, provocando su destrucción.
Por este episodio se inició una causa en el fuero de Flagrancia por daños. Finalmente, mediante un juicio abreviado, Rojas fue condenado a tres meses de prisión efectiva por daño agravado. Además, la Justicia dispuso la unificación de penas, lo que elevó su condena total a 11 años y 15 días de prisión efectiva, bajo régimen de prisión preventiva.
Un historial marcado por la violencia
El nuevo incidente no es un hecho aislado. Rojas es señalado como un interno conflictivo dentro del sistema penitenciario y acumula múltiples antecedentes por episodios de violencia y conductas extremas.
Entre los más recientes, en marzo de 2025 fue condenado por quemar un colchón en su celda. Meses después, también fue sancionado por destruir un teléfono celular utilizado por los internos para comunicarse con sus familias.
Su historial incluye hechos aún más extremos: en febrero de 2025 se tragó una tijera como forma de protesta, mientras que en 2021 llegó a coserse la boca antes de enfrentar un juicio, en señal de reclamo.
Además, mantiene abierta una causa por lesiones tras haberle quebrado un dedo a un agente penitenciario, lo que agrava aún más su situación judicial.