Economía > Pesimismo económico
Según una encuesta, al 40% de los argentinos no le alcanzan sus ingresos
Un relevamiento de la Consultora Delfos reveló que al 40% de los argentinos no les alcanzan sus ingresos para cubrir los gastos básicos.
POR REDACCIÓN
El escenario de "luna de miel" entre el gobierno de Javier Milei y gran parte del electorado parece estar llegando a un punto de inflexión. Según el consultor político Luis Dall'Aglio, director de Dall'Aglio y Asociados, las últimas mediciones arrojan un dato alarmante para la Casa Rosada: el pesimismo económico ha vuelto a crecer entre los argentinos, desplazando las expectativas positivas que marcaron el inicio de la gestión. El relevamiento indica que al 40% de la población no le alcanzan sus ingresos para cubrir los gastos básicos, una cifra que enciende las alarmas en el oficialismo.
A pesar de que los índices oficiales muestran una desaceleración en la inflación minorista, el ciudadano común no percibe este alivio en su vida diaria. Dall'Aglio explica que este fenómeno se debe a la brutal incidencia que han adquirido los servicios públicos y el transporte en la estructura de costos de los hogares. "El impacto de las tarifas está golpeando el núcleo del consumo", señala el consultor, describiendo una realidad donde el ajuste tarifario ha penetrado profundamente en el presupuesto familiar.
La clase media, motor histórico de la opinión pública y termómetro de la gestión gubernamental, se encuentra inmersa en una etapa de "ajuste forzado". El pago de la luz, el gas y el boleto de colectivo ha desplazado al gasto en bienes básicos, generando una sensación de estancamiento que la narrativa oficial ya no logra contener con la misma eficacia que en los primeros meses de mandato. La brecha entre los indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana se amplía día a día, alimentando un malestar que comienza a traducirse en las encuestas.
El nuevo fantasma social: el miedo a perder el trabajo
Si durante años la inflación fue la única preocupación de los argentinos, la recesión actual ha despertado un temor latente que amenaza con reconfigurar el mapa de las prioridades sociales: el desempleo. La caída de la actividad industrial y el cierre de comercios minoristas, consecuencia directa de la contracción del consumo, han provocado que la estabilidad laboral pase a ocupar un lugar preponderante en las encuestas de opinión pública.
Este "nuevo pesimismo" que identifica Dall'Aglio se diferencia del anterior en un aspecto fundamental: ya no solo se centra en cuánto rinde el dinero frente a la inflación, sino en la incertidumbre de si se contará con ese ingreso el mes próximo. Para el consultor, este factor resulta crítico, ya que podría erosionar el apoyo de los sectores que aún sostienen la gestión bajo la premisa del "sacrificio necesario". Cuando el temor al desempleo se instala en la sociedad, el margen de tolerancia al ajuste tiende a reducirse drásticamente.
¿Se agota la paciencia del núcleo duro?
Uno de los puntos más destacados del análisis de Dall'Aglio es el comportamiento del votante de Milei. Si bien el gobierno mantiene una base de apoyo ideológico sólida, compuesta por aquellos que adhieren al proyecto político más allá de las coyunturas económicas, los votantes no polarizados —aquellos que eligieron un cambio por hartazgo económico— son los primeros en mostrar signos de desencanto. Este segmento del electorado, que votó con la esperanza de una mejora rápida en su calidad de vida, comienza a manifestar su descontento ante la persistencia de las dificultades.
La "luz al final del túnel" que promete el Ejecutivo empieza a verse cada vez más lejana para quienes deben enfrentar una realidad de salarios congelados y precios en ascenso. La pregunta que se hacen los analistas es hasta dónde llegará la tolerancia social ante un ajuste que todavía no muestra su fase de reactivación capilar en los barrios. La paciencia de los sectores populares y de la clase media trabajadora, puesta a prueba durante meses, podría tener un límite que el gobierno deberá monitorear de cerca.
Perspectivas políticas y el desafío de la Ley Bases
Para el analista, el clima de pesimismo económico pone una presión adicional sobre el Congreso y sobre la capacidad del gobierno para articular consensos legislativos. El Ejecutivo necesita transformar su capital político en éxitos legislativos concretos para recuperar la iniciativa y enviar señales claras a la sociedad. En este contexto, la denominada Ley Bases se presenta como una herramienta clave para desbloquear reformas estructurales que, según la visión oficial, deberían sentar las bases de la recuperación.
Sin señales claras de mejora en la economía real, el optimismo que acompañó los primeros meses de gestión podría seguir en picada, complicando el panorama para las elecciones de medio término. El gobierno enfrenta el desafío de traducir los indicadores macroeconómicos en mejoras perceptibles para el ciudadano común, una tarea que se vuelve cada vez más urgente a medida que el pesimismo gana terreno en la sociedad argentina.